Imperdonable

Imperdonable

¿Cuál es el pecado que nunca se puede perdonar?

Acostumbrados a las innumerables referencias al amor de Dios, es común sorprenderse y preocuparse al leer en la Biblia la mención de un “pecado imperdonable”. Inmediatamente surgen las preguntas: “¿cuál es este pecado?”, “¿por qué es imperdonable?”, “¿lo habré cometido yo?”

Me gustaría comenzar por señalar que, si sentimos una preocupación real por el estado de nuestra relación con Dios, entonces lo más probable es que no hayamos cometido el pecado imperdonable, porque en ese caso, no nos importaría. Pero analicemos lo que la Biblia enseña al respecto.

La mención al “pecado imperdonable” la hizo el propio Señor Jesucristo: “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. El que hable contra el Hijo del Hombre será perdonado; pero el que hable contra el Espíritu Santo, no será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero” (Mat. 12:31, 32).

Lo primero que hemos de notar es que este pecado se relaciona con el Espíritu Santo, es una acción en su contra. Cuando Jesús declara, los fariseos lo estaban acusando de realizar milagros por el poder de los demonios en lugar de por el Espíritu de Dios (Mat. 12:22-30). Rechazaban así la obra que hacía el Espíritu Santo con el fin de convencerlos de que Jesús era el Mesías prometido.

Convencernos de pecado y testificar a cada uno de nosotros de la necesidad de arrepentirnos es la obra del Espíritu (Juan 16:8). “Cualquiera que sea el pecado, si el alma se arrepiente y cree, la culpa queda lavada en la sangre de Cristo; pero el que rechaza la obra del Espíritu Santo se coloca donde el arrepentimiento y la fe no pueden alcanzarlo” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 289). Por eso se nos advierte: “Si hoy oís su voz, no endurezcáis vuestro corazón” (Heb. 4:7).

La blasfemia contra el Espíritu es, entonces, la resistencia a su obra, rechazar esa invitación a arrepentirnos, persistir en el pecado. No se trata de un acto específico, sino de la permanencia en la misma actitud, el rechazar la acción del Espíritu. El pecado endurece el corazón de quienes lo practican (Heb. 3:12, 13). Esto es lo que lo vuelve imperdonable, el hecho de que la persona no siente la necesidad o el deseo de arrepentirse.

En resumen, no hay necesidad de tener miedo, solo debemos seguir el consejo de la Palabra de Dios: “Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cerca. Abandone el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al Señor, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar” (Isa. 55:6, 7, LBLA).

Este artículo es una condensación de la versión impresa, publicada en la edición de Conexión 2.0 del tercer trimestre de 2019.

Escrito por Santiago Fornés, capellán del Instituto Adventista de Mar del Plata, Buenos Aires, República Argentina.

Dime cómo eres y te diré qué estudiar

Dime cómo eres y te diré qué estudiar

¿Estás por culminar la escuela secundaria y te encuentras frente a un abanico de opciones para elegir una carrera profesional? Entonces, te invito a tener un día especial para ti. Puedes empezar por ir a un lugar favorito y tranquilo para reflexionar sobre ti mismo e identificar tus puntos fuertes y débiles, qué es lo que te gusta o no, cuáles son tus motivaciones y dónde crees que podrías desarrollar mejor tus capacidades.

Para ayudarte en este descubrimiento te dejo algunas sugerencias de preguntas, distribuidas en cuatro áreas:

  • Aptitudes: ¿Qué eres capaz de hacer? ¿En qué destacas? ¿En qué asignaturas tienes mejores calificaciones? ¿Qué sabes hacer?
  • Valores: ¿Qué es importante para ti en la vida? ¿Cuáles son tus prioridades? ¿Ayudar a los demás, crear, ser líder, cooperar por un mundo mejor, ganar más dinero?
  • Personalidad: ¿Cómo es tu comportamiento? ¿Qué es lo que te hace diferente de los demás? ¿Cómo eres: una persona tímida, extrovertida, reflexiva, ordenada, exigente?
  • Intereses profesionales: ¿Qué es lo que más te apasiona? ¿Qué es lo que más te gusta hacer en tu tiempo libre? ¿Cuáles son tus preferencias?

Con mucha oración, espero que esta decisión se convierta en un paso importante en tu vida. Para eso, bien puedes seguir el consejo de Elena de White escrito en el libro La educación. Allí dice que el desarrollo armonioso de las facultades físicas, mentales y espirituales prepara al estudiante para el gozo de servir en este mundo, y para un gozo superior proporcionado por un servicio más amplio en el mundo venidero.

Este artículo es una condensación de la versión impresa, publicada en la edición de Conexión 2.0 del tercer trimestre de 2019.

Escrito por Junelly Paz Guerrero, Lic. en Psicología, Universidad Peruana Unión.

…dejar la droga

…dejar la droga

Dios siempre nos llama. Nunca lo olvides. Lo hizo conmigo. Mi historia es muy larga. Casi desde niño sufrí y la pasé muy mal. Fueron muchos años de tremenda angustia. A los trece años ya tenía muchos vicios. El peor era la droga. Mi vida estaba llena de dificultades.

Pasaba muchas necesidades económicas. En esa época yo iba a pedir limosnas en las cercanías del cementerio de La Recoleta, en la ciudad de Asunción, Paraguay. Pero el dinero que conseguía era para la droga. Empecé a robar. Todo por la droga.

¿Sabes? En un cementerio se ve de todo. Es increíble las miles de facetas que tiene la vida… y la muerte. Pero, entre tantas cosas, algo captó mi atención para siempre. Una vez, los familiares que estaban enterrando a una persona cantaban una canción muy bonita. Años más tarde, sabría que se trataba de un himno que se cantaba en la Iglesia Adventista. El canto decía: “Más allá del sol… yo tengo un hogar”. ¿Imaginas lo que esas palabras significaban para mí? ¿Tener un hogar en el cielo, una esperanza más allá del sol?

A los 16 años pude salir de las drogas, gracias a un matrimonio que me enseñó la Biblia. Conocí a una señorita y tuvimos un hijo. Pero al poco tiempo todo se derrumbó otra vez. Caí de vuelta en la droga, engañé a mi pareja y empecé a correr carreras nocturnas en moto. Otra vez el caos llegó a mi vida.

Luego, mi hijo se enfermó con dengue, pero Dios le salvó la vida. Mi mujer me perdonó y volvimos a estar juntos. Me dijo que, si ella me daba otra oportunidad, seguramente Dios también me la daría. Así que, de rodillas, le pedía a Dios que me ayudara a cambiar. Quería conocer la Biblia y la verdad.

Un día, encontré la Radio Nuevo Tiempo, de la Iglesia Adventista. Me gustó porque enseñaban de la Palabra de Dios. En esa radio escuché a un cantante llamado Danny Pires. Él entonaba una canción titulada: “El Rey te mandó a llamar”. Sentí que ese canto era para mí, que el Rey del universo me estaba llamando. Y que yo, más allá de cómo había sido mi vida, podría estar ante su presencia.

Pedí a la radio los cursos de estudio de la Biblia. Me visitaron. Aprendí mucho. Y, un día, decidí unirme a la Iglesia Adventista de Caacupé. Esto fue una hermosa bendición en mi vida.

Dios también te llama. No importa dónde estás. Hay un lugar para ti. Nunca digas “no puedo”. Para Dios nada es imposible. La mayor y mejor decisión que puedes tomar en la vida es la de ser fiel a Dios. Yo pude gracias a él.

Este artículo es parte de la versión impresa de Conexión 2.0 del tercer trimestre de 2019.

Escrito por Junior Rolón, Iglesia Adventista de Caacupé, Asunción.

Moscú

Moscú

Recuerdo que, en los años siguientes a la caída del Muro de Berlín, todos querían participar de una u otra manera en la obra de dar a conocer el evangelio a un pueblo que no había tenido acceso a la Palabra de Dios.

En mayo de 2011 se presentó la oportunidad de ir a Rusia junto con mis padres. Para una estadía de tres días, contratamos una habitación en un hostel ubicado en el segundo piso de un antiguo edificio. Gustavo y Dámaris, un matrimonio argentino que había aceptado el llamado para servir como misioneros, nos llevaron el sábado al único templo construido por el Estado durante el anterior régimen, el cual era compartido con la Iglesia Bautista.

Ese mediodía almorzamos con ellos en un parque, al mejor estilo campestre sobre un césped ralo pero alto, ya que no se lo cortaba, para diferenciarse de Occidente.

En los dos días restantes, pudimos ver la réplica del Palacio de madera del Zar Mikhaslovich y el Palacio Ekaterina, de estilo rococó, con sus bellos jardines. En el centro histórico, conocimos el antiguo emblema de Rusia, la pequeña ciudadela del Kremlim, con su vistosa muralla de ladrillos rojizos, la cual circunda y da protección a la casa de Gobierno, una iglesia ortodoxa del tiempo de los zares y un pequeño parque.

Hoy, ante los grandes desafíos que implican las diferentes creencias y costumbres, y a casi treinta años de la apertura religiosa, la Iglesia Adventista cuenta, por la gracia de Dios, con 111.531 miembros distribuidos en 1.809 iglesias.

Este artículo es una condensación de la versión impresa, publicada en la edición de Conexión 2.0 del segundo trimestre de 2019. Escrito por Analía Giannini, docente de Ciencias Naturales, nutricionista, escritora y viajera incansable.

El delicado arte de saber comunicar

El delicado arte de saber comunicar

Conoce más sobre cómo resolver conflictos interpersonales.

“¿Por qué no me entiendes?”

“¿Acaso estoy hablando en otro idioma?”

“¿Qué parte de lo que digo no estás comprendiendo?”

¡Qué difícil, a veces, resulta comunicarnos! Y, en esos momentos, cuando queremos trasmitir algo y la otra parte no nos entiende, nuestras emociones toman el control y, a veces, hacemos que la conversación resulte desastrosa.

Pero, vamos a complicarla un poco más: ¿Qué sucede cuando el diálogo se trata acerca de puntos de vista distintos? ¿O si estás defendiendo tu postura sobre un tema? ¿O quizá, simplemente, no estás de acuerdo con aquello que están expresando?

Ahora bien, si queremos enredar las cosas de forma total, debemos agregar las redes sociales. Estas herramientas tan útiles a la hora de comunicarnos (y tan necesarias a veces) pueden generar más disputas que acuerdos.

Lo cierto es que la comunicación puede verse afectada por distintos tipos de “ruidos”. Por ejemplo, estar en diferentes habitaciones, sonidos de fondo, mala señal en el caso de que hablemos por teléfono, significados distintos que asignamos a la misma palabra, etc. Todo esto, sumado a nuestro propio estado de ánimo del momento y a nuestro lenguaje no verbal, crea el ambiente perfecto para un conflicto. La mayoría de los conflictos comienzan con un desacuerdo generado a partir de un malentendido.

Bien, ahora tenemos todos los componentes del caos comunicacional. ¿Qué hacer?

A continuación, te doy unos consejos para no morir en el intento de comunicarte efectivamente con los demás:

Trata de dejar de lado el celular o cualquier elemento que pueda distraerte. ¿Sabías que en algunos lugares ponen una bandeja para dejar los celulares durante la cena? De esa manera, se previenen de cualquier distracción. Detalle: el que levanta primero el celular paga la cuenta o lava los platos.

Si no estás entendiendo lo que te dicen, pregunta. Existen términos y palabras que tienen varios significados. Entonces, es mejor preguntar que comprender mal.

Mira a las personas a los ojos. Cuando hables, lo mejor es mirar a la cara; no al piso, al costado o a cualquier otro lugar. Si miras al rostro, vas a demostrar que realmente te interesa hablar con esa persona.

Es importante que digas lo que piensas o si no estás de acuerdo con lo que se está expresando, pero debes decirlo de forma amable, sin alterarte, sin hacer “drama”. No es una guerra, es un diálogo.

Por último, aunque no menos importante, si ves que la conversación no está avanzando porque están entrando en una pelea, mejor es pedir un “tiempo fuera”. Hagan una pausa, tomen agua, hagan otra cosa solos y, luego, cuando ambos estén más tranquilos, retomen el diálogo.

No te olvides de que la base de toda buena relación es una buena comunicación.

Este artículo es una condensación de la versión impresa, publicada en la edición de Conexión 2.0 del segundo trimestre de 2019. Escrito por

Jimena M. S. Valenzuela, Magíster en Resolución de Conflictos.

Retrato de una triunfadora

Retrato de una triunfadora

Luciana Aymar

Elegida ocho veces como la mejor jugadora del mundo,

es un ejemplo de entrenamiento y disciplina.

El hockey es un deporte que se puede jugar sobre césped, hielo o con patines. Nuestra protagonista ha triunfado en hockey sobre césped. Algunas de las características básicas del juego son:

Es un deporte olímpico. Dos equipos rivales de once jugadores compiten para meter la pelota en la portería del equipo contrario. Los jugadores golpean la pelota con ayuda de un palo que permite controlarla. El tanto se llama gol.

El objetivo consiste en marcar más goles que el equipo contrario al finalizar el tiempo de juego reglamentario. Son cuatro cuartos de quince minutos. Hay descansos de dos minutos entre el primer y el segundo tiempos y entre el tercero y el cuarto. También hay un descanso de cinco minutos entre el segundo y el tercero.

Luciana Aymar nació el 10 de agosto de 1977 en Rosario, Argentina. Fue elegida ocho veces la mejor jugadora del mundo y declarada leyenda del hockey por la Federación Internacional. Fue jugadora de Las Leonas (Selección Argentina de Hockey) por muchos años, y obtuvo varios títulos, campeonatos a nivel mundial y olímpicos. Además, ganó seis veces el Champions Trophy y tres medallas doradas en los juegos panamericanos.

En la Biblia encontramos muchos ejemplos de mujeres virtuosas que han sido ejemplos en su vida por la gracia de Dios. Tenemos algunos ejemplos, como María, Dorcas, Sara, Rebeca y Ana. Todas ellas fueron utilizadas por Dios para cumplir algún propósito en su vida o en la de otros. Si nos ponemos en sus manos, él pude hacer grandes cosas en nuestra vida; solo debemos confiar y entregarnos para ser guiados y dirigidos por su voluntad.

Este artículo es una condensación de la versión impresa, publicada en la edición de Conexión 2.0 del segundo trimestre de 2019. Escrito por Gustavo Montiel, Prof. de Educación Física.