Hoy: Estambul

Hoy: Estambul

Hoy: Estambul

Sobre Turquía
Capital: Ankara.
Superficie: 783.562 km².
Población: 82.000.000.

Ubicada entre el Mar de Mármara y el Mar Negro, nos encontramos con la belleza insuperable de la ciudad de Estambul, que cuenta con una particularidad especial: los dos mares mencionados están unidos por el estrecho de Bósforo, que divide la ciudad y separa los continentes de Europa y Asia. ¡Sí! ¡Estambul es una ciudad que abarca dos continentes! Su localización es tan estratégica que desde tiempos antiguos ocupa un papel importante en el comercio.

Ya en el año 130 a.C., un emperador chino, al buscar nuevos horizontes, dio apertura a una ruta comercial. Este circuito se fue extendiendo por Asia hasta alcanzar, más tarde, el continente europeo. Comerciantes, religiosos, artistas, fugitivos y delincuentes recorrieron a pie, a caballo o sobre camellos grandes extensiones de tierra para intercambiar sus productos y conocimiento, y Estambul era una puerta de conexión entre los continentes y la cultura.

Entre los productos más codiciados, estaba la seda. Este producto hasta le dio el nombre a un recorrido, designó una ruta en el siglo XIX. En esta red comercial, Estambul jugó un rol importante entre el comercio de Asía y Europa. Así, en 1455 se construyó uno de los mercados más antiguos y grandes del mundo, llamado “El gran bazar”. El edificio cuenta con 3.600 tiendas que se distribuyen en 64 calles, y se accede al recinto a través de 22 puertas.

Lo que más me llamó la atención al visitar el centro comercial fue la variedad de lámparas en exhibición. Formadas por pequeños vitrales de diferentes colores, al ser encendidas crean un ambiente multicolor. Los productos son variados: desde extensas alfombras, joyas con piedras preciosas, pañuelos de colores y un sinfín de mercaderías.

Pero, no es lo único para ver en la ciudad. Hay museos, mezquitas, palacios y paseos en barco. Es, sin duda, una ciudad con mucho para ver, hacer y aprender.

Aproveché para visitar la ciudad junto con mi hermana por un cambio de rutas aéreas. Esta parada nos dio tiempo de conocer, además de “El gran bazar”, dos de las construcciones más famosas de la ciudad: La Mezquita Azul (Sultanahmed Camii) y la Mezquita Santa Sofía (Hagia Sophia), ubicadas una enfrente de la otra. Para observar su interior, tuvimos que cubrir nuestra cabeza con un pañuelo.

La Mezquita Azul lleva su nombre por los veinte mil azulejos de color azul que adornan la cúpula y la parte superior del recinto.

La Mezquita Santa Sofía fue construida entre los años 532 y 537 d.C. por el Imperio Bizantino, para ser la catedral más importante de Constantinopla. En 1453, Constantinopla fue conquistada por el Imperio Otomano. El nuevo imperio convirtió la catedral en una mezquita. Desde 1935 hasta 2020 se convirtió en un museo. Actualmente, es otra vez una mezquita.

No puedes visitar Estambul sin probar sus delicias culinarias. A nosotras nos gustaba merendar unos deliciosos postres lácteos turcos y otros refrigerios extremadamente dulces.

Conocer la antigua Constantinopla me permitió dimensionar el Gran Conflicto que existe en nuestro planeta, y considerar cómo en la historia de este mundo florecen y caen los distintos imperios, incluso en una misma ciudad.

En la Biblia encontramos esta gran verdad: “Una voz dijo: ‘Clama’. Entonces él respondió: ‘¿Qué he de clamar? Toda carne es hierba, y todo su esplendor es como flor de campo’ ” (Isa. 40:6).

Este artículo es una condensación de la versión impresa, publicada en la edición de Conexión 2.0 del tercer trimestre de 2021.

Escrito por Analía Giannini, docente de Ciencias Naturales, nutricionista, escritora y viajera incansable.

Hoy: Norte de California

Hoy: Norte de California

Hoy: Norte de California

California es el tercer estado más grande de los Estados Unidos. Se extiende a través de más de mil kilómetros de norte a sur, pasando por una amplia variedad de climas. Exuberantes bosques de secuoyas, fértiles valles de cítricos, altas montañas nevadas, son algunos de los puntos turísticos más visitados. Cargada de historia, su laberíntica geografía deja reflejada la actividad humana, que sigue utilizando las abundantes riquezas.

Junto con mis hermanos comenzamos el recorrido desde San Francisco. Visitamos las calles empinadas y zigzagueantes de la metrópolis, las casas victorianas, el tranvía a tracción y el Palacio de Bellas Artes, que fue construido para la Exposición Internacional. Sin embargo, lo que me resultó más representativo fue la visita a la cárcel de Alcatraz. Sus paredes despintadas describen lo que vivieron algunos de sus presidiarios; con sus patios amurallados, sus pequeñas celdas y su elegante faro.

A las afueras de San Francisco, pasamos por el famoso puente Golden Gate. A solo doce kilómetros se encuentra un bosque de secuoyas gigantes con ejemplares de hasta 900 años. A lo largo de seis kilómetros de senderos se pueden recorrer los elegantes monumentos naturales que no dejan de sorprender por su porte alto.

Siguiendo por la ruta de norte a sur, incluimos en el recorrido algunos viñedos, con emblemáticos cascos de estancias y prolijos parrales. Lo más llamativo de la visita fue notar que muchos de los campos no estaban delimitados por cercos, algo que transmite una sensación de libertad y respeto.

Si bien disfrutábamos de cada paisaje y nos tomábamos nuestro tiempo, nuestro destino final en esa jornada era la visita a la casa de Elena de White. Con ayuda del GPS localizamos el museo nacional. Al llegar al sitio histórico, había finalizado el horario de visita; sin embargo, aprovechamos a tomar fotos de sus inmediaciones y conversar con el cuidador. Una de las nietas de Elena de White, que en ese momento estaba en una reunión familiar, se nos acercó para explicarnos la modalidad de visita y las pertenencias que aún se conservan, que expresan la gran labor de la escritora.

Dios tenía un propósito con los miles de manuscritos de su profeta: hacerle un bien a la humanidad. Allí, recordé este versículo: “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Ped. 1:21).

¡Gracias por los mensajes de advertencia y aviso enviados por un Dios tan amante! Leamos sus libros y que Dios nos ayude a seguir sus consejos.

Este artículo es una condensación de la versión impresa, publicada en la edición de Conexión 2.0 del segundo trimestre de 2021.

Escrito por Analía Giannini, docente de Ciencias Naturales, nutricionista, escritora y viajera incansable.

Hoy: un viaje por Austria

Hoy: un viaje por Austria

Hoy: un viaje por Austria

Sobre el país

Capital: Viena.
Superficie: 83.871 km2.
Población: 8.823.054.

En el corazón de Europa

Austria cuenta con salida al mar. Limita con la República Checa y Alemania al norte, Eslovaquia y Hungría al este, Eslovenia e Italia al sur, y Suiza y Liechtenstein al oeste.

La terminal de ómnibus estaba cerrada. No había contratado el hospedaje. Providencialmente, había conocido a un grupo de amigos que estaban recorriendo Europa. Al comprender mi situación, me invitaron a pasar la noche con ellos en la casa de un amigo de la provincia de Mendoza (Argentina) que hacía años que vivía en Viena.

No me imaginaba lo que Dios tenía preparado para el día siguiente. Como les quedaba desocupado un lugar en la camioneta que habían alquilado, me ofrecieron hacer el tour con ellos.

Austria es un país relativamente pequeño, con pueblos situados en paisajes maravillosos. Sus casas típicas, sus calles empedradas, sus castillos y abadías estratégicamente ubicados, lo convierten en un país de múltiples postales.

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Mi estadía por Austria fue muy breve, pero muy provechosa. Sus anécdotas cavaron hondo en mi corazón. Qué agradable es vivir en honestidad, respeto y transparencia. Qué lindo es cumplir lo que la Ley de Dios dice y ser feliz. Por eso, Romanos 12:2 (NVI) nos recuerda: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”.

La perla de Wachau.

El río Danubio es sumamente pintoresco. Es el segundo río más largo de toda Europa, después del Volga. Los valles y los pueblos a su alrededor son bellísimos, como la pequeña comunidad de Durnstein, en la región de Wachau. Tiene solo 900 habitantes y se ubica al pie de las ruinas de un famoso castillo al que se puede acceder caminando por un empinado sendero.

La Abadía de Melk

Es uno de los monasterios cristianos más famosos del mundo. Fue fundado en 1089, y cuenta con una gran biblioteca y una extensa colección de manuscritos.

Este artículo es una condensación de la versión impresa, publicada en la edición de Conexión 2.0 del primer trimestre de 2021.

Escrito por Analía Giannini, docente de Ciencias Naturales, nutricionista, escritora y viajera incansable.

Ciudad de Panamá

Ciudad de Panamá

Ciudad de Panamá

El vuelo llegó a Panamá de noche, lo que me suscitó un gran desafío. Una vez hecho todo el visado, un agente de transporte de una empresa oficial ofreció llevarme hasta la ciudad. Al llegar al hotel, agradecí a Dios por sus cuidados.

En las estaciones de subte, puedes comprar una tarjeta para viajar en subte o en bus. La ciudad es bastante caótica. Las avenidas centrales siempre están muy congestionadas y el tránsito es bastante desordenado. Por este motivo, algunos aconsejan viajar en Uber.

El primer lugar que visité fue el casco histórico. Emplazado en una península de la ciudad, es bien reconocido por sus calles empedradas, antiguos conventos y buena gastronomía. Relativamente cerca se encuentra el mercado, lugar donde se comercian distintos productos marinos.

A través de la cinta costera, se puede hacer un paseo desde el casco histórico hasta el litoral. Después de recorrerla, me dirigí a Panamá viejo. Este sitio histórico queda a las afueras de la ciudad y se puede llegar por medio del transporte público. Son las ruinas de lo que fue la primera ciudad de Panamá. En sus inmediaciones, cuenta con un museo que explica, entre otras cosas, los ataques del pirata Morgan, quien intentó saquear la ciudad, con suficiente resistencia.

Al siguiente día, bien temprano en la mañana, fui a visitar el famoso Canal de Panamá. Llegué por medio del transporte público, y –por llegar en ese horario– tuve la oportunidad de ver pasar por las esclusas de los barcos cargueros. La parada de buses está enfrente de Albrook Mall, y el recorrido tarda aproximadamente una hora y media. Una vez en el sitio, puedes acceder al museo y al canal, comprando los tickets de ingreso.

El Canal de Panamá, emblema de la tan deseada unión entre el Pacífico y el Atlántico, es una magnífica y costosa obra de ingeniería. Hace mucho tiempo, se hizo una gran “obra de ingeniería” incomparable, majestuosa como no hubo ni habrá otra. Dios envió a su Hijo para unir, religar, relacionar nuevamente a Dios con el hombre. Grande amor el de nuestro Dios; por eso: “Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios” (Salmo 146:5).

Este artículo fue publicado en la edición impresa de Conexión 2.0 del cuarto trimestre de 2020.

Escrito por Analía Giannini, docente de Ciencias Naturales, nutricionista, escritora y viajera incansable.

San Salvador de Bahía

San Salvador de Bahía

San Salvador de Bahía

No tan popularmente conocida como Río de Janeiro y San Pablo, San Salvador de Bahía es la tercera ciudad más poblada de Brasil y fue la primera capital del país. Por su historia y su arquitectura, es visitada año tras año por miles de turistas.

Debido a su extensión y por la proximidad a la costanera, se recomienda buscar hospedaje en las cercanías de Faro da barra, que cuenta con una buena infraestructura de transporte para desplazarse por toda la ciudad.

Después del culto personal, salía por las mañanas a disfrutar de las brisas del mar en la hermosa costanera. Luego de la rutina diaria con conocidos del hospedaje o en otros casos sola, visité los puntos turísticos. En esas oportunidades, aprovechaba para distribuir algún tipo de material misionero.

El mayor atractivo de la ciudad es el centro histórico llamado Peleourinho. Rodeado por una gran metrópolis, este barrio se encuentra en la parte alta de la ciudad. Sus calles empedradas, sus templos barrocos y sus subidas y bajadas a través de su accidentada geografía hacen de este sitio un lugar único.

Caminando por sus estrechas calles, fuimos sorprendidos varias veces por el sonido de tambores y el espectáculo de danzas callejeras que recuerdan a sus primeros habitantes…

Este artículo es una condensación de la versión impresa, publicada en la edición de Conexión 2.0 del tercer trimestre de 2020.

Escrito por Analía Giannini, docente de Ciencias Naturales, nutricionista, escritora y viajera incansable.

Cartagena de Indias, Colombia

Cartagena de Indias, Colombia

Cartagena de Indias, Colombia

Después de visitar Bogotá, volé hacia Cartagena de Indias. Tal como me lo habían recomendado, ya tenía hecha la reserva en un hostel dentro de la ciudad amurallada, así se puede apreciar la vida estilo colonial, tranquila y silenciosa a causa de la ausencia de tránsito de autos. Para trasladarme, contraté un taxi oficial en el aeropuerto.

Sus casas de colores, las calles empedradas, los faroles coloniales y las carrozas que transportan a los turistas por las pintorescas calles hicieron que me encantara esta ciudad desde un principio. Además, se puede disfrutar de una caminata por las murallas con una preciosa vista al mar.

En casi todas las esquinas hay vendedores que te ofrecen platos típicos, como las exquisitas arepas y sabrosas frutas tropicales que no se puede dejar de degustar.

Mi estadía en la ciudad coincidió con la época de la Navidad, donde está todo artísticamente iluminado; los árboles, los puentes, los edificios, le suman un atractivo más al lugar.

Para conocer los centros de interés de la ciudad y sus alrededores, contraté tres excursiones y en el hostel me recomendaron contratar un tour desde el muelle la Bodeguita, que se encuentra muy cerca de la Torre del Reloj. Esto también incluía la entrada a un acuario en una de las islas con avistaje de delfines, show de lobos marinos y la posibilidad de nadar en las turquesas aguas del Caribe.

Otro aspecto significativo para considerar en esta ciudad es un recuerdo poco grato. Entre los siglos XV y XIX llegaban embarcaciones con cargamentos de esclavos. Las tristes historias contadas por los guías turísticos permiten valorar el regalo de la libertad que nos da Cristo. Por eso, es preciso recordar el Salmo 119:45: “Viviré con toda libertad, porque he buscado tus preceptos”.

Este artículo es una condensación de la versión impresa, publicada en la edición de Conexión 2.0 del segundo trimestre de 2020.

Escrito por Analía Giannini, docente de Ciencias Naturales, nutricionista, escritora y viajera incansable.