La actitud juega un papel fundamental a la hora de decidir qué haré de mi vida frente a los problemas que me toca atravesar.

Ser conscientes de nuestros logros

Cierto día, un grupo de estudiantes universitarios conversaba acerca de los desafíos que suponía cursar una carrera en la Universidad. La mayoría resaltaba los aspectos negativos de los planes de estudio, los profesores, los aranceles, las instalaciones y otros asuntos. Solo algunos destacaron que la vida universitaria era sacrificada, pero aún así valía la pena.

En la vida pasa algo muy similar: hay personas que se quejan porque no están donde suponen que deberían estar; otros se quejan por tener que hacer algo que no les gusta. Sin embargo, la mayoría no es capaz de ver a su alrededor y sorprenderse con todas las cosas que sí ha concretado.

¿Cómo ser consciente de los logros y éxitos propios? Sería muy satisfactorio si cada día, al levantarnos, nos hiciéramos esta pregunta. Imagínate hacer una lista de todo lo que has conseguido hasta el momento. Si repasaras esa lista todos los días, los resultados serían maravillosos. Te darías cuenta de que sabes lo que estás haciendo. Eso es lo que nos distingue de un programa informático o un robot: nosotros somos conscientes de por qué hacemos las cosas. Tenemos un propósito claro. ¿No es así?

Un concepto que nos ayudará a entender aún más porqué es importante repasar nuestros logros y éxitos es la resiliencia. Este concepto nos explica que, ante cada situación difícil, siempre existe la capacidad de superación y crecimiento. ¿Viste alguna vez una hermosa flor que crece rodeada de cemento? Eso es ser resiliente.

Obsérvate a ti mismo y felicítate por los obstáculos superados hasta ahora. Repasa cada uno de tus logros. Disfrútalos y atesóralos. Y cuando vengan días difíciles podrás saber que no es el fin, que hay mucho más allá, muchas más cosas por hacer.

Dios se alegra al bendecir a sus hijos, porque su gran amor se manifiesta en nuestra vida. Él desea de todo corazón que lo participes de tus logros y éxitos, para que cada día mejores como persona y como hijo de Dios. Nunca menosprecies tus logros, porque son únicos e inigualables. Recuerda: todos nosotros somos vencedores y exitosos junto a Dios.

“En el hogar es donde ha de empezar la educación del niño. Allí está su primera escuela. Allí, con sus padres como maestros, debe aprender las lecciones que han de guiarlo a través de la vida: lecciones de respeto, obediencia, reverencia, dominio propio. Las influencias educativas del hogar son un poder decidido para el bien o para el mal. Son, en muchos respectos, silenciosas y graduales, pero si se ejercen de la debida manera llegan a ser un poder abarcador para la verdad y la justicia. Si no se instruye correctamente al niño en el hogar, Satanás lo educará por instrumentos elegidos por él. ¡Cuán importante es, pues, la escuela del hogar!” (Consejos para los maestros, versión online).

Por | 2018-12-12T09:20:00+00:00 30 noviembre, 2018|Categorías: Autoestima|Etiquetas: , , |0 Comentarios

Acerca del autor:

Psicóloga y docente de la Universidad Adventista de Chile.

Deje su comentario