Ya que hoy parece tan popular, ¿pensaste alguna vez en hacerte un tatuaje? ¿tienen algo de malo? ¿traen algún riesgo para la salud? ¿dice algo en la Biblia respecto de este asunto? Tus preguntas merecen respuestas.

Tatuajes: te llevo en mi piel

¿Por qué tienes un tatuaje? Las respuestas son tantas como quienes los exhiben en su piel.

  • “Es algo que necesito ver porque me recuerda quién soy. Es una cuestión de identidad”

  • “Es un homenaje personal hacia el ser que más admiro”

  • “Simplemente, expresan la pasión que tengo por este tema”

  • “Siento que llevo arte en mi cuerpo y me siento más linda”

  • “Es para llevar sobre mi piel este nombre para siempre”

  • “Amo a mi familia, y los quiero llevar conmigo. En la espalda tengo tatuado el nombre de mis abuelos y en cada pierna el de mis padres”

  • “Me hice tres tatuajes cuando era muy joven. Solo por rebeldía”

  • “Es porque quiero gritar algo al mundo y no me atrevo a decirlo con palabras”

  • “Mis tatuajes no significan nada. Simplemente, los tengo porque me gustan”

Y los dibujos también son sumamente variados. Desde caracteres chinos hasta obras de Picasso; desde íconos religiosos hasta escudos de clubes de fútbol; desde frases largas hasta símbolos inentendibles; desde pequeños y casi imperceptibles garabatos hasta diseños que ocupan toda la espalda o el brazo. ¡Los tatuajes están de moda!

Nada nuevo bajo el sol

Pero si piensas que los tatuajes son algo de esta época, estás muy equivocado. La práctica de pintarse la piel con diferentes pigmentos es milenaria. Se han encontrado evidencias ya en el antiguo Egipto. Por ejemplo, en la momia de Amunet, sacerdotisa de la diosa de Hathor, de la XI dinastía (del año 2160 al 1994 a.C.), que fue descubierta en la ciudad de Tebas.

Como se han descubierto otros tatuajes en momias femeninas, los arqueólogos creen que esta era una práctica aplicada casi exclusivamente a las mujeres y generalmente relacionada a lo místico o lo mágico. La cultura griega y romana también adoptó los tatuajes, pero más que nada tenían la finalidad de señalar el rango o la posición social (desde jerarquías militares hasta la propiedad de un esclavo).

Todo muy lindo, pero…

Los tatuajes están a la orden del día. Los usan personas famosas. Parece que es lindo tenerlos y los costos para realizarlos no son tan elevados como lo eran antes. Además, los lugares para hacerlos son cada vez más simples de encontrar. Pero portar un tatuaje no es gratis.

El dolor que produce la aguja introduciendo la tinta en tu piel puede ser solo un anticipo de lo que tal vez suceda. “Se me hicieron cascaritas sobre el tatuaje, y después me salió pus porque lo tenía infectado”, describe Sofía. Nunca supo el motivo por el cual su piel reaccionó de esa forma. Y si bien después de varios meses la infección desapareció por completo, los ideogramas chinos que se había grabado quedaron deformados y decolorados.

Sin embargo, estos efectos son leves, comparados con otras afecciones de las que advierten los dermatólogos. A veces, los tatuajes desencadenan enfermedades cutáneas que la persona ya tenía, pero que no se habían manifestado. El impacto de la aguja o de la tinta sobre la piel puede desatar dolencias como la psoriasis, el liquen plano y el vitiligo, entre otras.

Por su parte, médicos consultados por Conexión 2.0, resumen en tres puntos los riesgos de un tatuaje:

  • Infección local. Producidas por bacterias, hongos, virus, mal cuidado de los elementos que se usan o mala asepsia.

  • Infecciones de transmisión sanguínea. Aquí se incluye la Hepatitis C y el HIV, por uso de material contaminado.

  • Reacciones atópicas. Esto depende de la piel y de la tinta. Pueden ser tempranas (a las pocas horas o días del tatuaje) o tardías (luego de meses o años).

Algunos adolescentes, para tatuarse a espaldas de sus padres, concurren a establecimientos clandestinos, operados por tatuadores sin habilitación. Allí no es necesario que presenten un permiso de sus padres.

Además, recuerda algo: las personas que aparecen en los medios masivos de comunicación y que ostentan gran cantidad y variedad de tatuajes, muchas veces son sus propios jefes y tienen mucho dinero. Pero, por lo general, las personas comunes tenemos que trabajar. ¿Qué tiene que ver esto con los tatuajes? ¡Más de lo que te imaginas! En muchos trabajos (más que nada, los que son de atención al público) no toman como empleados a personas con tatuajes visibles.

¿Vas a hacerte un tatuaje?  Antes, pregúntate:

  • ¿Glorificará ese tatuaje a Dios? Tal vez, sea solo para vanagloria personal. ¿Cuál es el motivo real que hay detrás de hacerte un tatuaje? ¿Lo haces para predicar el evangelio, o solo para seguir el flujo de un mundo obsesionado por las apariencias superficiales, la moda y las tendencias?

  • ¿Va a ofender a otros creyentes que te tatúes? En muchas partes de la Biblia se habla acerca de no ser piedra de tropiezo para los demás (la primera Epístola a los Corintios, por ejemplo). Tus acciones, ¿beneficiarán o dañarán a los demás? ¿Van a bendecir u ofender? ¿Van a hacer bien o mal? No olvides que tus acciones tienen efectos positivos o negativos sobre otros.

  • ¿Qué pensarán los no creyentes? No solo los cristianos deben pensar en los demás cristianos, sino en los no creyentes también. ¿Cómo van a reaccionar, si me ven testificando de Cristo y también haciéndome un tatuaje? ¿No voy a ser piedra de tropiezo para ellos? ¿No van a pensar que soy un hipócrita? Después de todo, tú eres la Biblia que ellos leen. Un joven dijo una vez: “Con un tatuaje cristiano puedo mostrar a los demás que soy cristiano.” Y el pastor le respondió: “Creo que es muy triste que necesites un tatuaje para que alguien sepa que eres cristiano”. Jesús dijo que seremos conocidos por nuestros frutos, no por las marcas que tengamos en la piel.

Ya me tatué, ¿qué hago?

Básicamente, los especialistas coinciden en que no es mucho lo que se puede hacer. Borrar un tatuaje es un proceso delicado y con un alto costo económico.

Tal vez, siempre tengas que conservar ese tatuaje. Si estás disgustado con eso, convierte la piedra en un peldaño de superación, y utiliza ese tatuaje para contar a los demás lo inútil que puede ser hacerse un tatuaje, el vacío y la impotencia que vives al no poder sacártelo, y la importancia de tomar buenas decisiones en cada momento de la vida.

Por otro lado, si un amigo se tatuó o conoces a alguien que lo hizo, no lo juzgues ni critiques. Recuerda que, después de todo, el tatuarse es una elección personal. Además, como vimos, cada tatuaje tiene distintas motivaciones. Tal vez, tu amigo o amiga necesite de tu ayuda en algún aspecto.

Desde Conexión 2.0 deseamos que tomes las mejores decisiones en relación con el tema de los tatuajes. Teniendo siempre en la mente Deuteronomio 30:19: “Les he dado a elegir entre la vida y la muerte, y entre la bendición y la maldición. Escojan, pues, la vida, para que vivan ustedes y sus descendientes”.

Por | 2018-08-07T12:26:01+00:00 3 agosto, 2018|Categorías: Destacado|Año: 2018 |Trimestre: 3er Trimestre |Etiquetas: , , |0 Comentarios

Acerca del autor:

Periodista. Director editorial de la edición impresa de Conexión 2.0. Trabaja en Editorial ACES

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