Una parte fundamental del «alpinismo para la salvación» es no cargar en nuestra vida cosas que nos estorben. Todo aquello que te consuma tiempo, energía, recursos, que no contribuya a la escalada, tienes que dejarlo.

Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza lograron lo que muy pocos pudieron en la historia. El sueño que los llevó hasta la cordillera del Karakórum, en Pakistán, donde se encuentra la duodécima montaña más alta del planeta, se hizo realidad para los tres integrantes de la expedición Naturgas Broad Peak 2010. Un fin de semana de julio de 2010 escalaron los tres picos que tiene esa montaña. Era la tercera vez en la historia que un equipo lograba semejante hazaña. Las dos expediciones anteriores habían sido la polaca (en 1984) y la japonesa (en 1995). Los integrantes de la expedición son 3 de los 17 montañistas que subieron la Cumbre Central del Broad Peak en toda la historia, hasta ese año. Como te darás cuenta, el desafío no era para nada sencillo.

Lógicamente, los medios de comunicación se acercaron a cubrir la noticia. Encontré algo muy interesante en una de las entrevistas que se hicieron a los montañistas. El periodista preguntó a Zabalza si era realmente importante elegir bien lo que iban a llevar en el ascenso a la montaña. Él respondió:

«Por supuesto. Yo ya soy austero por definición pero esto te hace ver la vida con una perspectiva, para mí, positiva. No es que haya que ir siempre como hemos ido nosotros a este ascenso, que llevábamos una cuchara para los tres. Redujimos tanto el peso, que llevábamos una cazuela para los tres en la que hacíamos todo; el saco de dormir más ligero que encontramos; una tienda de dos para tres… Dormíamos en plan “sardinas”: dos con la cabeza para un lado y uno para el otro. Teníamos que vigilar muchísimo el peso porque ir en plan alpino quiere decir que llevas todo encima. No has preparado la ruta, no has montado depósitos o un campamento ni has puesto cuerda en un sitio. Llevas tus cuerdas de escalar, tu saco de dormir, tu tienda, tu comida para tres o cuatro días… Lo llevas todo y todo lo tienes que meter en la mochila, por tanto, tienes que ser súper minimalista».

Es muy interesante lo que cuenta este hombre sobre una de las claves fundamentales para la escalada: llevar lo indispensable. Para la escalada de la vida, para esta cuesta arriba que es nuestro camino hacia el Cielo, Pablo también nos da un consejo similar.

Siguiendo con la metáfora deportiva, escribió en Hebreos 12: 1: «Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante».

Una parte fundamental del «alpinismo para la salvación» es no cargar en nuestra vida cosas que nos estorben. Todo aquello que te consuma tiempo, energía, recursos, que no contribuya a la escalada, tienes que dejarlo. ¿Te imaginas tu vida preguntándote en cada situación si lo que estás haciendo, si lo que estás comprando, si lo que estás viendo o si la relación que estás construyendo contribuye a tu salvación? ¿Cuántas cosas que hoy llevas como una carga innecesaria dejarías a un lado? Te propongo hacer una lista con 5 cosas que forman parte de tu vida cotidiana de las que podrías prescindir en tu escalada al Cielo. Con la ayuda de Dios, podrás escalar más liviano. El montañismo tiene muchas lecciones interesantes que sirven para caminar en la vida cristiana. En un próximo artículo te contaré algunas más.

Por | 2017-04-13T12:31:07+00:00 13 abril, 2017|Categorías: Autoestima|Etiquetas: , , |2 Comentarios

Acerca del autor:

Soy cristiano y amo a Dios con todo mi corazón. Tengo el privilegio de estar casado con la mejor mujer del mundo y disfruto de mis dos hermosas hijas. Me apasiona trabajar con jóvenes, la comunicación, la docencia, viajar y los deportes.

2 Comentarios

  1. Zoraida 02/04/2018 en 1:28 am - Responder

    Hermosa reflexión. Muchas veces cargamos innecesariamente cosas que son como barreras en nuestro camino hacia el cielo.

  2. Samuel 02/04/2018 en 1:32 am - Responder

    Cuántas lecciones podemos sacar de las experiencias de un montañista. Me propongo analizar aquellas cosas que me están obstaculizando mi camino al cielo.

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