Sobre la base de un universo de 7.393 adolescentes mexicanos encuestados, se concluyó –entre otras cosas– que los chicos de tu edad hablan poco de sexo, y al hacerlo eligen personas de extrema confianza, pero en muy pocas ocasiones a un adulto o a los padres; porque el hablar de sexo es tabú, un  tema que avergüenza.

Una mirada para valorar el maravilloso regalo del sexo, que Dios nos dio para nuestra felicidad.

Adán y Eva tuvieron sexo, y nos transmitieron el pecado a través de sus hijos. ¿Es esto verdadero o falso?

¡Es falso!, por supuesto. De esta creencia se desprende una idea: tener sexo es algo malo, por lo que lo mejor es evitarlo.

Vamos a los detalles:

Hace mucho, se consideraba el cuerpo como el que nos hacía sentir hambre; era el que nos enfermaba; el que nos permitía tener sexo. Así que, el cuerpo empezó a importar cada vez menos; había que apostar todas las fichas a la mente.

Sexo ¿de qué lado estás?

Esto explica el que durante años hayamos ido comprando la idea de que el sexo es malo, que nos hace más animales y menos humanos, creyendo que era mejor no practicarlo y, menos que menos, hablar de “eso”.

¡Qué rico brownie!

Imagínate el mejor brownie de chocolate que hayas comido en tu vida. Ahora, imagínate que quieras comer solamente el chocolate que le pusieron; o que, de repente, quieras comer el azúcar por un lado y los huevos por el otro. Obviamente, no podríamos hacerlo. Esto mismo sucede con la idea del sexo, del cuerpo en relación con la mente, según la Biblia.

Somos como un “brownie”; es decir, algo que no puede separarse. Dios no creó como una unidad que incluye una mente y un cuerpo. Y una de las funciones de ese cuerpo es poder tener sexo. ¡Eso nos hace un brownie muy delicioso!

Brownie

Un brownie quemado

Vamos por una cosa más. ¿Qué pasa si el mejor brownie de tu vida te lo sirven quemado? A ver… lo raspo un poco, le quito una parte…Sí, podría ser; pero no es lo mismo. En algo semejante podríamos transformarnos cuando usamos el sexo fuera de tiempo.

Dios nos dio el mejor consejo: tener sexo dentro del matrimonio. Pero ¿por qué? La idea es que disfrutes del sexo con total seguridad, sin riesgos, sin miedos, sin una posible enfermedad; que lo puedas hablar, que le des la frecuencia que quieras. Y esto (seamos sinceros), sin una relación estable es imposible. Corres riesgos.

Brownie quemado

Pero, como siempre, Dios nos da la capacidad de elegir; de ver de qué lado quieres estar. ¿Te animas a esperar hasta el matrimonio para disfrutar más o prefieres el riesgo de quemarte?

Tú eliges. ¿De qué lado quieres estar?

Condensado del artículo escrito por Ayelén Agüero para Conexión 2.0.

Por | 2017-03-08T10:21:59+00:00 3 enero, 2016|Categorías: Destacado|Año: 2016 |Trimestre: 1er Trimestre |Etiquetas: , , |0 Comentarios

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Esta es tu revista. Editada por Editorial ACES para la Red hispana de Educación Adventista de Sudamérica.

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