No es novedad que existan periódicos, programas de radio o de televisión, o incluso portales de noticias de Internet donde trabajan periodistas que manipulan la información con la intención de influir en la opinión pública. A estos medios de comunicación sesgada se los conoce como “prensa amarillista”.

Salomón según el diario de hoy

El término “amarillismo” se originó probablemente entre 1895 y 1898. Hubo entonces una “batalla” entre el New York World, de Joseph Pulitzer, y el New York Journal, de William Hearst.

Cualquier lector puede reconocer que se encuentra ante una nota “amarilla” por causa de sus titulares llamativos, escandalosos o exagerados. Los medios sensacionalistas no se preocupan demasiado en verificar la veracidad de la información antes de publicarla. Pareciera que lo importante es impactar al público y atraer la atención de la audiencia mediante palabras escandalosas.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con Salomón? Sucede que en octubre de 2017 estaba navegando por un portal de noticias muy conocido en Latinoamérica. Me encontré con un artículo que llamó inmediatamente mi atención: “La extraordinaria vida, el poder, la sabiduría y las debilidades del rey Salomón, pilar del pueblo judío”. Mi primera reacción fue pensar “¡Qué bueno! No siempre se habla de un personaje bíblico en los medios de comunicación. ¡Voy a leer el artículo!” Sin embargo, mi entusiasmo se fue desvaneciendo a medida que avanzaba en la lectura. Porque el contenido de la nota era puro sensacionalismo. Su autor, Alfredo Serra, consideró que era muy aburrido extraer la información sobre la vida de Salomón de la verdadera fuente —la Biblia—, por ello, asumo, decidió captar más lectores narrando situaciones fuera de contexto, con un lenguaje exagerado, antes que contar la verdad.

Cómo se forma una opinión pública acerca del rey Salomón

La nota apareció en la sección de “Cultura” de Infobae.com; por lo tanto, algún lector quizás hasta se sintió bastante mejor después de leerla, pensando que había aumentado su conocimiento de este personaje bíblico e histórico. Sin embargo, probablemente la mayoría desconoce la vida y obra de Salomón tal como la presenta las Sagradas Escrituras, y allí es donde radica el problema.

En la nota, se menciona lo siguiente: “Segundo hijo del rey David y de su mujer, Betsabé, ocupó el trono antes de la muerte de su padre para destronar a su hermanastro Adonías, que se proclamó rey y lo pagó muy caro, con su vida, por orden de Salomón” (énfasis agregado). Pero el relato bíblico refiere lo que realmente sucedió para que Salomón llegase a ser rey de Israel. Leemos en 1 Crónicas 28:5: “Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel”.

Seguramente el periodista que escribió sobre Salomón quería darle un poco de acción a su artículo, algo que llamara la atención de los lectores; por eso exageró el relato, mezclando la historia de Adonías, registrada en el libro de Reyes, y su intento de autoproclamarse rey. Al público le gusta enterarse de las intrigas y peleas entre hermanos por el trono de su padre, con amenazas de muerte y asesinatos. Eso es lo que llama la atención. Sin embargo, las crónicas bíblicas mencionan que el mismo rey David abdicó al trono para que Salomón ocupara su lugar, porque Dios le declaró su voluntad al viejo rey. No es cierto que Salomón buscó destronar a su hermano; fue Dios quien decidió colocarlo al frente de Israel. Elena G. de White comenta:

“Salomón fue ungido y proclamado rey durante los últimos años de su padre David, quien abdicó en su favor” (Profetas y reyes, versión online).

Además, si leemos el primer capítulo del primer libro de los Reyes, vemos que Salomón no tenía ninguna intención de matar a su hermano. Es más, Adonías “se asió de los cuernos del altar” por temor a que Salomón lo matara, porque sabía que había hecho mal (vers. 50). Sin embargo, Salomón perdonó su rebelión y lo envió a su casa.

Volviendo a la nota amarillista, otro punto que resaltó el autor fue la facilidad de Salomón para firmar tratados bilaterales con los países vecinos. Se lo describe como “un político nato” y un diplomático sagaz que supo cómo obtener grandes beneficios para su reino mediante los arreglos políticos”. Pero Salomón no había nacido con el don de la sabiduría o la política. El joven rey le pidió a Dios sabiduría y reconoció su incapacidad para gobernar un pueblo tan grande:

“Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande? Y dijo Dios a Salomón: Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después de ti” (2 Crónicas 1:10-12).

“El lenguaje de Salomón al orar a Dios ante el antiguo altar de Gabaón, revela su humildad y su intenso deseo de honrar a Dios. Comprendía que, sin la ayuda divina, estaba tan desamparado como un niñito para llevar las responsabilidades que le incumbían. Sabía que carecía de discernimiento, y el sentido de su gran necesidad le indujo a solicitar sabiduría a Dios” (Profetas y reyes, versión online).

Si el lector común carece de toda esta información, lo más probable es que entienda que Salomón fue solo un rey más, como tantos otros, que hizo crecer su reino gracias al ego propio, la corrupción y la espada, características muy comunes en los reyes mundanales.

Ya al finalizar la nota, el autor propone ahondar en las falencias de Salomón. Sabemos gracias a la Biblia que, a pesar de que el rey pidió sabiduría, se alejó gradualmente de Dios debido a las alianzas que hacía con otras familias reales. Tomó por esposas a muchas mujeres de los estados vecinos, lo que le valió un harén de más o menos setecientas mujeres, cosa que no agradó para nada a Dios.

La prensa amarilla hace un trabajo semejante al del diablo: expone los fracasos y pecados de las personas para promover una condena social, no brinda soluciones, sino que se explaya en destacar la maldad de la naturaleza humana. Siempre hay personas interesadas en comentar estos asuntos en vez de procurar un camino mejor.

Más allá de los errores de Salomón en sus últimos años de reinado, sabemos que renovó su decisión de honrar a Jehová. Salomón escribió: “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová…” (Proverbios 1:7). Esto es lo que realmente debiera llamar nuestra atención, despertar nuestro interés y avivar nuestra curiosidad.

La fuente más certera de información para un cristiano es la Biblia. Allí encontramos las historias narradas tal cual Dios quiso que se registraran; sin condimentos ni agregados que las hagan interesantes, porque no lo necesitan. No dejes que las noticias sensacionalistas manipulen tu opinión. Fortalece tu sabiduría leyendo cada día la Palabra de Dios.

Por cierto, el episodio más famoso de Salomón también aparece comentado en la nota de Infobae.com como el mejor ejemplo de sabiduría y justicia. ¿Te acuerdas cuál fue? Prefiero que lo leas tú mismo: lee 1 Reyes 3:16-28. ¡Que lo disfrutes!

Ximena NarváezComunicadora social
Por | 2018-03-12T08:37:12+00:00 16 febrero, 2018|Categorías: Yo opino|Etiquetas: , |0 Comentarios

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