En el proceso de aconsejar a una pareja cuando hay peleas, habitualmente uno le echa la culpa al otro. Puede que ambos sean “perfectos”. Sin embargo, no tienen afinidad. Ella es perfecta como el aceite más fino; y él es perfecto… como el agua más pura. Y ya sabemos qué sucede al juntar el agua y el aceite. Recuerda el refrán: “Aves del mismo plumaje se juntan”.

Afinidad y compatibilidad

Hay parejas que son compatibles, pero no son totalmente afines; y hay parejas que son muy afines, que son poco compatibles. Las afinidades son importantes, pero no medulares para la futura felicidad conyugal. En las afinidades podemos tener varias diferencias, que pueden resultar incómodas, pero no por ello serán causa de una separación. Sin embargo, si las diferencias en afinidad se suman a alguna incompatibilidad, entonces sí pueden convertirse en la gota que termine desbordando el vaso.

La compatibilidad, en cambio (y en términos generales), pasa porque la pareja desarrolle:

  • Diálogo.  En medio de la alegría, la tristeza, la ira y la tensión, siempre debe haber lugar para el diálogo íntimo.

  • Vida espiritual propia.  No basta con que los dos profesen la misma religión, ambos deben estar comprometidos con el Señor.

  • Independencia financiera.  Siempre será causa de división el depender de ayuda financiera externa (padres, familiares o amigos).

  • Relaciones familiares saludables.  Buena comunicación con los padres de la novia o el novio.

  • Apoyo mutuo.  Las cargas propias de la vida son más livianas cuando deciden llevarlas juntos.

  • Vida sexual.  Un diálogo saludable sobre su futura vida sexual, con la orientación necesaria.

  • Día a día.  Asumir los roles domésticos para la futura convivencia, consensuados y aceptados por la pareja.

  • Planificación familiar.  Habilidades de crianza, a fin de ser padres significativos para sus hijos.

Compatibilidad y afinidad

Vamos al otro extremo: son muy afines en cuanto a las compatibilidades, pero muy diferentes en cuanto a las similitudes. Puede que la relación funcione o no; esto dependerá del valor que den cada uno a sus gustos. La falta de afinidad en algunos gustos es gravitante cuando las incompatibilidades son mal manejadas.

La amistad es la base del noviazgo y, a su vez, el noviazgo es la base del matrimonio. Por lo general, un buen noviazgo es antesala de un buen matrimonio. Si una pareja de novios discute tres o cuatro de los cinco días que se ve solo por horas, entonces no es recomendable que la relación siga.

¿Por qué pelea una pareja? Esa es una buena pregunta. Si pelea por causa de problemas de afinidad, es necesario que ambos aprendan a comprender y a aceptar las diferencias. Pero si pelea por problemas de compatibilidad, quizá sea mejor que la relación no siga. Lo que sucede es que si como novios tienen problemas de compatibilidad, ¿para qué se van a casar?

Una pregunta igual de importante es ¿desde cuándo pelean? Si la relación se basa en discusiones, se deberá terminar la relación, pues es mejor no alentar el matrimonio. Un noviazgo terminado es un divorcio prevenido. El noviazgo es tiempo para una delicada y cuidadosa meditación acerca de una vida juntos.

¡Dios te bendiga y te dé sabiduría!

Por | 2017-03-31T09:05:00+00:00 30 marzo, 2017|Categorías: Noviazgo|Año: 2017 |Trimestre: 2do Trimestre |Etiquetas: , , |0 Comentarios

Acerca del autor:

Pastor - Maestría en Salud Pública. Iglesia Adventista del Séptimo Día. Lima, Perú.

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