“El mayor de todos los misterios es el hombre” (Sócrates)

Pasan cosas raras

De pronto, una noche, Will desaparece. La tranquila vida en el condado de Hawkins (Indiana, Estados Unidos) se ve alterada para siempre. Y la de los telespectadores también.

Estamos hablando de la popular serie de Netflix “Stranger Things” [Cosas extrañas], que ha sido definida como “una pequeña obra maestra de la ciencia ficción”. Escrita y dirigida por los hermanos Duffer, la historia narra la súbita desaparición de un niño en 1983, lo que desencadena intrigantes sucesos que tienen lugar en la zona. Para completar el cuadro, aparecen elementos extraños, como fuerzas sobrenaturales y una niña con poderes telequinéticos.

Desde su aparición, el 15 de julio de 2016, “Stranger Things” ha cosechado las mejores reseñas de los críticos y ha conseguido una notable repercusión en el público de todas las edades, que ya son fanáticos de la serie y hablan de manera considerable de ella en las redes sociales. El 27 de octubre de 2017 estrenó su segunda temporada.

En este mundo pasan cosas raras. Las operaciones de las fuerzas del mal distan de ser una ficción de Netflix, y son una peligrosa realidad. Mediante múltiples mecanismos, Satanás se encargó de confundirnos, engañarnos y atraparnos. Estamos inmersos en una guerra espiritual, en la que las prácticas ocultistas, el tarot, los juegos demoníacos y las sesiones espiritistas son algo habitual.

Más allá de estas cuestiones, debemos tener algo siempre en claro: Dios es más poderoso que el enemigo. Pero debemos colocarnos bajo su amparo protector. Jugar, exponerse o coquetear con el enemigo es sumamente peligroso.

Por eso, lejos de incentivarte a ver una serie de ficción de moda, quiero invitarte a observar la vida de un hombre extraordinario, que también desapareció. Su historia no tiene varias temporadas, sino solo cuatro versículos. Dice Génesis 5:21 al 24: ”Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”.

¡Sublime!

La vida de Enoc derriba dos mitos:

  • Una persona religiosa es antisocial. A Enoc le gustaba estar cerca de Dios y tenía con él una comunión muy cercana; no obstante, no fue una persona ermitaña. Al contrario, se casó, tuvo hijos y vivió una vida normal. La vida de santidad no te aparta de la gente ni te vuelve solitario o tosco.

  • Antes era más fácil tener comunión con Dios. Nadie dice que la vida sea sencilla. Este mundo constituye un seductor abanico de tentaciones atractivas. Pero Enoc también vivió en una época terriblemente complicada y corrupta. La maldad humana había llegado al límite. Tanto es así que ¡Dios decidió destruir la Tierra con un diluvio! En ese contexto, Enoc eligió estar cerca del Cielo. Y el Creador consideró bendecirlo con llevarlo al cielo sin ver la muerte. A diferencia de Will, sabemos qué pasó con Enoc y por qué desapareció.

Tal vez la cosa más extraña que podamos hacer es que, teniendo a disposición la amistad de Jesús, nos distraigamos con una serie de moda o con cualquier otra cuestión que desvíe nuestra atención.

Te desafío a que, desde ahora, inviertas tu tiempo en caminar con Jesús. ¿Cómo harás esto? Estudiando la Biblia y orando cada día, en un contacto diario, personal, creciente y constante con la auténtica Fuente de la felicidad.

Por | 2018-05-07T15:08:40+00:00 4 mayo, 2018|Categorías: Del director|Año: 2018 |Trimestre: 2do Trimestre |Etiquetas: , , |0 Comentarios

Acerca del autor:

Periodista. Director editorial de la edición impresa de Conexión 2.0. Trabaja en Editorial ACES

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