A lo largo de este año fuimos pasando por diferentes etapas. En ellas fuimos viendo algunos de los tantos aspectos claves de una construcción de un corto o medio metraje.

Motivos e inspiraciones

Vimos una idea, en la que aprendimos que todas son válidas y que hay que tomarse el tiempo de desarrollarla hasta que la misma historia diga hasta acá llegue. Vimos diferentes escenarios, decorados y formas artísticas mediante las cuales mostrar nuestro relato, lugares y personajes de la historia. Pasamos por un montaje en el que vimos que el orden de cada una de las escenas cambia por completo el sentido de la historia, y como dos grandes corrientes marcaron la historia del cine hasta convertirlo en una de las grandes maravillas de la cultura actual. En última instancia pasamos por la dirección, y vimos que dirigir es liderar un grupo humano para poder sacar el máximo provecho del talento disponible.

La Real Academia Española defina a la palabra motivo como “Causa o razón que mueve para algo” o “Rasgo característico que se repite en una obra o en un conjunto de ellas”.

Por lo general, nos movemos a lo largo de nuestras vidas reaccionando a diferentes estímulos que percibimos en nuestro diario vivir. Las mejores películas, más completas, aquellas que quedan impresas en la retina del público por décadas, películas como; La lista de Shindler, Forrest Gump, El Pianista, El Discurso del Rey, encuentran su motivación en relatos verídicos o en relatos ficticios, pero con impresos de una carga emotiva muy profunda. Son esos filmes que logran apoderarse de la mente del espectador, logrando hacer suyos a los personajes y, hasta en muchos casos, logra identificarse con la realidad que viven los personajes.

Tu motivación, tu inspiración puede estar en un ambiente, en fragmentos de tu vida, en la situación de un grupo de personas, pueden ser verídicas o hasta totalmente inventadas. Muchas veces se puede llegar a pensar que la historia no es lo suficientemente buena, o que lo que ocurre no está bueno, o que los personajes no son atractivos. Tomemos como ejemplo Forrest Gump. Si alguien nos dice que vamos a ver una película de un personaje que padece una leve discapacidad intelectual, posiblemente en primera instancia no nos llame la atención. Podemos interpretar que es un film más de superación de un personaje clásico y tendría razón en pensar de esa manera. Ahora, cuando nos compenetramos en la película, vemos una trama lineal, con actuaciones emblemáticas que llevan a tener un abanico de sensaciones muy amplio a través de todo el film. Un personaje al cual comienzas a amar desde el primer momento que se ve inmerso en diferentes eventos y, a pesar de sus limitaciones, logra ser un referente de diversos valores. Un personaje que a través de simples tonos de actuación logra que el espectador experimente muchas emociones, mediante su simpleza, honestidad y hasta ingenuidad. La fórmula es muy simple; una historia que puede ser muy convencional sumada a un personaje completo en todas sus facetas y personajes secundarios  que influyen de forma precisa, marcando un punto de quiebre dentro de la trama.

Los motivos pueden ser muy diversos, pero lo importante en esta ecuación es como sean tratados cada uno de los elementos. Podemos tener la idea más taquillera, los mejores actores, el mejor presupuesto, pero si no se conjugan bien los elementos lo más posible es que nuestra película sea una más del resto. Sea cual sea la historia que elijas, esfuérzate para que sea simple, trabaja tus personajes para que ellos sean los que lleven la carga emotiva de la película, cuando te quedes sin ideas, guarda tu cuaderno, apaga la computadora por un rato y salí a caminar, a mirar, a escuchar el ambiente.

Por | 2017-12-04T11:58:33+00:00 1 diciembre, 2017|Categorías: Cine|Etiquetas: , , |1 Comentario

Acerca del autor:

Diseñador multimedial egresado de la Universidad de Palermo, Argentina. Amante del buen cine y de las grandes narrativas.

Un comentario

  1. Marivel 19/01/2018 en 9:31 am - Responder

    Muy bueno el artículo! gracias.

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