“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Cor. 13:4-7).

Corazones

Es un día normal. Estás charlando con tu grupo de amigos muy animadamente. De repente, todo se detiene. Tus ojos se dirigen hacia otro lugar. Los rayos de luz parecen converger en una sola persona, que se mueve como en cámara lenta, haciendo que te revoloteen mariposas en el estómago.

Hay que admitir que el amor es un tema de mucha importancia para los jóvenes. Hasta en la toma de decisiones, el amor (o lo que creemos que es amor) se vuelve un factor importante. Pero no es fácil, con nuestra corta edad y poca experiencia, encontrar un equilibrio entre nuestros sentimientos y nuestra razón.

“En esta época disoluta y corrompida, no se consideran estas cosas. Los deseos sensuales dominan, y no se someten, aunque el resultado de su dominio sea la debilidad, la miseria y la muerte. […] Hay poco amor verdadero, genuino y devoto. Es muy rara esta preciosa virtud. Se llama amor a la pasión” (Elena de White, Mensajes para los jóvenes, p. 459).

En esta época, parece que el concepto del verdadero amor presentado en la Palabra de Dios está cada vez más olvidado “El amor… todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Cor. 13:4-7). Este es el verdadero amor, aquel que nunca pasará.

“El amor es una planta de origen celestial. No es irrazonable, no es ciego. Es puro y santo. Pero la pasión del corazón carnal es enteramente otra cosa. Mientras que el amor puro hará intervenir a Dios en todos sus planes y estará en perfecta armonía con el Espíritu de Dios, la pasión será terca, irreflexiva, irrazonable, desafiante de toda sujeción, y hará un ídolo del objeto de su elección” (ibíd., p. 455).

Corazones

Dios te entregó esa planta para que la cuides y la dejes crecer, no para abrirla antes de tiempo. Si sigues arrancándole pétalos a esta flor, perderá su belleza. En cada decisión, busca el consejo divino en la Palabra de Dios, y podrás ser victorioso en este aspecto.

Condensado del artículo escrito por Martín L. Mammana para Conexión 2.0.

Por | 2017-03-08T10:21:52+00:00 13 julio, 2016|Categorías: Yo opino|Año: 2016 |Trimestre: 3er Trimestre |Etiquetas: , , , |0 Comentarios

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Esta es tu revista. Editada por Editorial ACES para la Red hispana de Educación Adventista de Sudamérica.

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