“La compasión de uno mismo es nuestro peor enemigo.  Y si cedemos a ella nunca podremos hacer nada inteligente” -Helen Keller.

Una de las variables más significativas para la adaptación social y el éxito en la vida es tener una autoestima positiva, la que es posible definir como el sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido con el sentido de competencia y de valía personal, considerando que el concepto que tenemos de nosotros mismos no es algo heredado, que viene programado en los genes, sino por el contrario, es algo aprendido, que vamos construyendo a lo largo de la vida, mediante la valoración que hacen los demás de nosotros mismos, es decir, es el logro de saberse y sentirse competente en diferentes aspectos.

La autoestima es una actitud que determina el comportamiento para bien o para mal a lo largo de la vida. Hellen Keller, una mujer ciega y sordomuda, es muestra de cómo una actitud mental positiva puede favorecer el desarrollo de una autoestima saludable.

Hellen, impedida y limitada, con un futuro lúgubre, empañado por sus dificultades físicas, no se rindió. Y nos es necesario mencionar que el proceso no fue fácil, ya que con certeza tuvo que luchar contra ella misma, con la autocompasión que pudo sentir innumerables veces por su condición física, con la incomprensión de quienes la rodeaban, creyendo que quedaría limitada a una vida colmada de frustración. Sin embargo, gracias a la actitud que presentó frente a la adversidad, hoy contamos con sus libros, los que se convirtieron en un ejemplo de tenacidad y resistencia frente a las dolencias eventuales de la vida, especialmente de las físicas.

Entre sus publicaciones, destacan La historia de mi vida (1902); Optimismo, de 1903; El mundo en el que vivo (1908) -libro que le valió su fama internacional y en el que narra el contraste entre la riqueza de la vida íntima que su alma albergaba y la menguada vida sensorial de la que Keller fue víctima; Fuera de la oscuridad, de 1913; Paz en el atardecer, de 1932; El diario de Hellen Keller, de 1938, y Déjanos tener fe, de 1940.

Además, Hellen pudo realizar múltiples viajes por Europa y Africa, donde logró objetivar y hacer comunicable su difícil experiencia, motivando a sociedades completas de que, con voluntad, todo es posible.

En síntesis, podemos decir que la importancia de la autoestima radica en que nos impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva para perseguir nuestros objetivos, y si le agregamos el componente espiritual, tan necesario en estos tiempos, podemos concluir diciendo, con el apóstol Pablo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” Filipenses 4:13.

Por | 2017-03-08T10:21:35+00:00 15 noviembre, 2016|Categorías: Autoestima|Etiquetas: , , |2 Comentarios

Acerca del autor:

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de la Frontera. Chile.

2 Comentarios

  1. Marianela 25/01/2018 en 9:31 am - Responder

    Me pareció muy correcto y me gusto lo que dice en el primer párrafo: “tener una autoestima positiva, la que es posible definir como el sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo” porque esto va a definir como enfrentamos todo aquello que aparece en nuestro camino.

  2. Anónimo 25/01/2018 en 11:53 pm - Responder

    Estimada Mariela, agradezco tus palabras y ciertamente necesitamos recordar que tener una autoestima saludable nos impulsará a continuar en el camino de esta vida.

    Un abrazo

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