“Cuando el hijo del hombre regrese será como en los días de Noé. En esos días, la gente disfrutaba de banquetes, fiestas y casamientos, hasta el momento en que Noé entró al barco y llegó el diluvio y los destruyó a todos” (Luc. 17:26, NTV).

Por Leonardo Bertagni

¡Gozarás…hasta que no puedas más!

Este artículo está basado en el versículo anterior, y en una preocupación que mantengo sobre las “diversiones” de los jóvenes. Una reflexión acerca del texto citado muestra que el mundo está muy ocupado en fiestas, y que el ocio es una puerta abierta para la entrada de muchas tentaciones.

Una forma de sobrevivir a esto sería volvernos insensibles. Otra sería buscar estímulos de manera permanente; es decir, vivir en la búsqueda del placer.

¿Qué piensan? ¿Estamos lejos del versículo de Lucas? Noten hacia dónde apunta toda la publicidad dirigida a los jóvenes: Observamos que se construye un estereotipo de juventud; uno que la tiene sonriendo, rodeada de gente, saltando, bailando… todo el tiempo. Sé que, para muchos, esto pareciera ser el mismo cielo.

Y, cuando la fiesta termina –esa fiesta que empezó en la noche pero que continuó hasta el amanecer, y las luces ya se apagaron, la gente se fue y la música ya no suena por los parlantes, comienza un nuevo día, con sus desafíos; es más, sus desafíos están intactos. Entonces, por falta de paz interior, uno sale corriendo, a aturdirse.

Si estamos hablando de ser verdaderamente felices, no precisamos sacrificar nuestra salud, ingresando en nuestro cuerpo alimentos, bebidas y otros elementos que nos hacen daño. El enemigo de Dios trata de impedir que los jóvenes conserven su salud y su mente en condiciones para hacer su voluntad.

Elena de White, en su libro Mensajes para los jóvenes, comenta: “Dios ha escogido a los jóvenes para que ayuden en el progreso de la causa. Los invita a dar a Dios la fuerza de su juventud, para que por el ejercicio de sus poderes, por reflexión aguda y acción vigorosa, le tributen gloria e impartan salvación a sus semejantes”.

Si lo que deseamos es sentirnos bien y tener paz, necesitamos buscar a Jesucristo. Él dijo: “Les dejo la paz. Les doy mi paz; pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo” (Juan 14:27, DHH). De este descanso y de esta paz, ¡no tendremos límites!

Por | 2017-12-04T09:50:46+00:00 1 diciembre, 2017|Categorías: Testimonios|Año: 2015 |Trimestre: 2do Trimestre |Etiquetas: , , |0 Comentarios

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Esta es tu revista. Editada por Editorial ACES para la Red hispana de Educación Adventista de Sudamérica.

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