Florencia: ¿Puede enfermarte demasiada belleza?

Te invito a retomar nuestro viaje por Europa trasladándonos a Florencia, una hermosa ciudad ubicada en la famosa región de Toscana, en Italia.

Florencia es reconocida mundialmente por su desarrollo artístico y es considerada la cuna del Renacimiento. Luego de siglos de oscurantismo durante la Edad Media, Europa despertó en diversos ámbitos del saber y del desarrollo humano hacia fines del siglo XV y comienzos del siglo XVI. El centro histórico de Florencia, al igual que el de Praga, es considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Antes de responder la pregunta que formulamos en el título de este artículo, voy a recomendarte algunos lugares para visitar en esa ciudad que me impresionaron notablemente.

Algunos de los lugares recomendados para visitar son:

Catedral Santa Maria dei Fiore

Catedral Santa Maria dei Fiore

Es la catedral principal de la ciudad, ubicada en el centro histórico. Su nave tiene más de 160 metros de longitud (es una de las cinco más grandes del mundo). Junto a la catedral se encuentra el Baptisterio de San Giovanni, considerado el edificio más antiguo de la ciudad (se cree que fue construido en el año 897).

Ponte Vecchio

Ponte Vecchio

Este pintoresco puente fue testigo y protagonista de los hechos más destacados de la historia de la ciudad. Famoso por sus joyerías, atesora secretos, mitos y romances.

Galería Uffizi y Galería de la Academia

Galería Uffizi y de la Academia

Si te gustaría encontrarte cara a cara con el David de Miguel Ángel, entre otras famosas obras, tienes que dirigirte a la Galería de la Academia. Si prefieres disfrutar de obras de Leonardo Da Vinci, Botticelli, Rafael y del mismo Miguel Ángel, todas en un solo lugar, la Galería Uffizi es el sitio ideal.

Basílica Santa Croce

Basílica Santa Croce

En una ciudad con más de 50 iglesias que atraen al turista, esta basílica se destaca por la belleza de sus vitrales, sus frescos, los relieves del altar y su fachada gótica. Pero además, es un panteón donde se pueden encontrar las tumbas de algunos ilustres personajes: Miguel Ángel, Gioacchino Rossini, Vasari y Galileo Galilei, entre otros.

Enfermos de belleza

¿Es posible enfermarse de tanta belleza? Seguramente la pregunta te parece extraña, pero existe un síndrome categorizado desde 1979 que recibió el nombre de Síndrome de Stendhal o Síndrome de Florencia. En el año 1817, Henri-Marie Beyle, un escritor francés que usaba el pseudónimo Stendhal, viajó a Florencia con el propósito de conocer la belleza de la ciudad. Cuando salía de la Basílica Santa Croce, experimentó una sensación muy extraña que él definió en un libro titulado Nápoles y Florencia: un viaje de Milán a Reggio: “Había llegado a ese grado de emoción en el que se tropiezan las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme“.

 Esta descripción, que podría parecer exagerada, llevó a una psiquiatra florentina, Graziella Magherini, a estudiar el fenómeno. Luego de analizar más de 100 casos en la ciudad, llegó a la conclusión de que la belleza de las obras y, sobre todo, la exposición a gran cantidad de expresiones artísticas de semejante calibre en tan poco tiempo, generaba cierta sintomatología que podía identificarse con Stendhal: trastornos pasajeros de la orientación, ataques de pánico, crisis de identidad, euforia y depresión, llanto, paranoia, taquicardias, palpitaciones, arritmias, náuseas, visión borrosa, flashes de luz, crisis de falta de aire, lipotimias, cefaleas, en fin…  Magherini documentó muchos casos de esta naturaleza.

Reconozco que no tuve ninguno de esos síntomas en mi visita a Florencia como consecuencia de la exposición a tantas obras de renombre. Sin embargo, hubo un momento en el que experimenté un trastorno pasajero de la orientación que no tuvo nada que ver con el arte.

Fue un viernes al anochecer. Cuando visité Florencia lo hice para pasar la Navidad de 2009. Fue una Navidad atípica, lejos de la familia. El 25 de diciembre cayó viernes y se me ocurrió buscar una iglesia adventista. Encontré una muy cerca de la catedral principal, en pleno centro, y asistí a la reunión de esa noche. Eran pocas personas. Pero por primera vez desde que había llegado a Italia, no me sentí extranjero. Por primera vez me “desorienté” y me sentí en casa, en familia. En una época tan especial como Navidad, no era poca cosa. Y descubrí que es posible, como decía el Nano Serrat, “sentirse como en casa en cualquier sitio”. Alcanza con encontrarte con hermanos en la fe para experimentar esa hermosa sensación. Y sé que el Cielo será así: un lugar donde la belleza y el arte superarán por mucho el espectáculo que ofrece Florencia, pero donde la sensación de hogar y de familia será muy similar a la que disfruté ese 25 de diciembre en una iglesia adventista en la ciudad de Florencia.

Por | 2017-03-08T10:21:26+00:00 2 Febrero, 2017|Categorías: Viajes|Etiquetas: , , |0 Comentarios

Acerca del autor:

Soy cristiano y amo a Dios con todo mi corazón. Tengo el privilegio de estar casado con la mejor mujer del mundo y disfruto de mis dos hermosas hijas. Me apasiona trabajar con jóvenes, la comunicación, la docencia, viajar y los deportes.

Deje su comentario