Me encantan los deportes; el fútbol, especialmente. Hace poco, leí la noticia de la muerte de Johan Cruyff, un genio de este juego.

Él, como jugador y como entrenador, cambió la manera de practicar este deporte. La selección holandesa de fútbol, llamada la “Naranja mecánica”, de la década de 1970, lo tenía como eje. Él revolucionó los conceptos más básicos del deporte. Esas ideas, novedosas y atrapantes visual y teóricamente, trajeron como consecuencia esa máquina de jugar al fútbol que es el Barcelona de Messi, Suárez y Neymar. Sin duda alguna, por más que él haya dado
el puntapié inicial en ese proceso de repensar el fútbol como deporte colectivo –más colectivo que nunca desde su trabajo en el Ajax y en el Barcelona–, sus ideas lo trascienden en el tiempo. Su desaparición física no va a traer como resultado que desaparezcan sus conceptos ni sus creencias.

¿Fin de ciclo?

En este caso, la muerte del inventor no será la razón para que el invento acabe. Al contrario, casi me animo a decir que este acontecimiento –triste, por cierto– puede ser el disparador de un renovado interés en conocer y practicar los principios que sirven como base para esta revolución deportiva.

La realidad es que lo que podría llegar a parecernos imposible va a suceder, no lo dudes. ¡El Señor va a poner el punto final a esta historia de terror!

Será un fin de ciclo definitivo, total y absoluto.

Por | 2017-03-08T10:21:57+00:00 22 mayo, 2016|Categorías: Testimonios|Año: 2016 |Trimestre: 3er Trimestre |Etiquetas: , , |0 Comentarios

Acerca del autor:

Doctor en letras. Docente en la Universidad Caxias do sul. Río Grande do Sul, Brasil.

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