En un mundo con tantas diferencias, rescatamos el valor de la igualdad; pero no entendido como, tal vez, los medios masivos lo sostienen; sino como lo afirma nuestro Creador en su Palabra.

Equality

El 18 de octubre de 2017, en medio de un contexto políticosocial tenso en los Estados Unidos, LeBrom James, jugador destacado de la NBA (la liga de básquet más grande del planeta), salió a la cancha con sus zapatillas Nike negras con una inscripción en letras doradas que decía: Equality [Igualdad].

Hoy está de moda la igualdad. La ves en las calles, en las redes sociales, en los diarios, en la televisión, en tu iglesia… Escuchas hablar de “igualdad de género”, “igualdad social”, “igualdad escolar”. Pero ¿qué significa realmente esta palabra?

Según la Real Academia Española de la Lengua, es el “principio que reconoce la equiparación de todos los ciudadanos en derechos y obligaciones”. Suena lindo, ¿verdad? Pues, de una manera u otra, todos buscamos un mundo con mayor igualdad; con las mismas posibilidades, con las mismas oportunidades para todos.

Pero, lamentablemente chocamos con la realidad cotidiana: contradicciones, contrastes, egoísmos absolutos, desigualdades que parecen no tener solución. Vivimos afectados por un “virus” que se llama pecado, que lo ha cambiado todo y sigue haciéndolo aún. Hablamos de no hacer bullying, pero no podemos dejar de reírnos y burlarnos del otro. Hablamos de ser mejores amigos, pero no podemos dejar de hablar a espaldas de los demás. Qué difícil, ¿no?

Gracias a Dios, a pesar de ello, aún podemos escribir otra historia. Solo en Jesús hay poder para revertir esta situación. Porque cuando buscamos a Dios nuestras prioridades cambian; nuestro corazón es transformado; nuestros valores pasan a ser trascendentes, y no temporales; nuestra manera de relacionarnos busca la paz con todos, y no ofender ni lastimar.

Por lo tanto, cultiva este valor diariamente en tu vida, con la ayuda de Jesús. Lucha por un mundo mejor en tu aula, en tu barrio, en tu casa, en tu iglesia, en tu equipo. Y ayuda a otros a alcanzarlo.

Solo cuando hayamos encontrado a Jesús de verdad, viviremos este valor a la altura de lo que el Cielo espera de nosotros. Porque solo Dios puede darnos “un corazón nuevo, y un espíritu nuevo dentro de nosotros”; solo Dios puede “quitarnos el corazón de piedra y darnos un corazón de carne” (Eze. 36:26).

¡Permite a Dios entrar en tu vida para transformarla por completo!

Escrito por: Mariano Dimare, pastor y capellán del Instituto Superior Adventista de Misiones (ISAM), Rep. Argentina.

Por | 2018-04-10T15:26:01+00:00 6 abril, 2018|Categorías: Autoestima|Año: 2018 |Trimestre: 2do Trimestre |Etiquetas: , , |1 Comentario

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Esta es tu revista. Editada por Editorial ACES para la Red hispana de Educación Adventista de Sudamérica.

Un comentario

  1. Valeria 10/04/2018 en 7:17 pm - Responder

    ¡Qué buen artículo! Se escucha tan trillada esta palabra, pero debemos reflexionar si realmente estamos mostrando igualdad en nuestras acciones para con nuestros semejantes. Nosotros mismos debemos cambiar nuestras actitudes pidiendo a Dios que coloque en nosotros un corazón de carne, un corazón transformado.

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