“Nuestro gran tormento en la vida es estar solos, y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad”. Guy de Maupassant.

En 1983, mientras estaba de vacaciones en París con su familia, el japonés Hiroshi Ueda, un entusiasta de la fotografía y empleado de la fábrica Minolta, sufrió un hurto inesperado. Él pidió a un joven que pasaba por la calle que le tomara una fotografía con su familia, pero el “solidario” transeúnte salió corriendo con su cámara. Desde entonces, Hiroshi Ueda se prometió a sí mismo que nunca más le ocurriría eso.

Hiroshi Ueda

Así, creó una especie de bastón para sostener la cámara y alejarla de las personas, con el fin de obtener una fotografía. En un principio, la idea no tuvo nada de apoyo. Sin embargo, el inventor logró convencer a la compañía Minolta, en la cual trabajaba, de darle una oportunidad a su invento. Su salida al mercado fue un rotundo fracaso; no tuvo la recepción que ahora tienen los selfie stick (o bastones para autofotografiarse). La vigencia de su patente expiró en 2003, cuando todavía no había salido al mercado toda la nueva generación de teléfonos inteligentes, que inició el furor por las autofotos.

Hoy, los selfie stick se venden por doquiera, y son uno de los accesorios más utilizados por los dueños de smartphones.

Son las paradojas de esta vida. Hiroshi, el inventor del “palito fotográfico” no pudo cobrar nada por su invento, y ahora que estos artefactos se pusieron de moda, empiezan a ser prohibidos en algunos museos, por temor a que dañen las obras de arte en manos de turistas que solamente esperan muchos “Me gusta” en su muro de Facebook. El egoísmo, la avaricia y el desinterés imperante nos hace reflexionar en qué tipo de sociedad vivimos.

No sé si alguna vez utilizaste un selfie stick. Lo que sí sé es que los brazos de Dios pueden llegar hasta nosotros y abrazarnos con amor. Isaías 59:1 podría ser el selfie stick del Antiguo Testamento: “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír”.

Dios está a tu lado, no te abandona, no te falla, y no te roba los sueños, como el ladrón de Juan 10:10 (o como el ladrón de la cámara de Hiroshi). Él es el Buen Pastor que vino para que tengas una vida abundante. ¡Preparémonos para la hermosa selfie que Jesús quiere tomarse junto a sus hijos para inaugurar la eternidad!

Por | 2017-08-16T06:38:31+00:00 18 agosto, 2017|Categorías: Del director|Año: 2015 |Trimestre: 4to Trimestre |Etiquetas: , , |0 Comentarios

Acerca del autor:

Periodista. Director editorial de la edición impresa de Conexión 2.0. Trabaja en Editorial ACES

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