Los vínculos de amistad son tan antiguos como la humanidad, y aún más. Sin embargo, los verdaderos amigos son difíciles de encontrar, a pesar de que somos lo que somos, en gran medida, por las amistades que cultivamos. Los verdaderos amigos están unidos por el vínculo más fuerte que existe: el amor.

Paralítico

Las Sagradas Escrituras mencionan el caso de un hombre paralítico que vivía en Capernaúm. El evangelista (Marcos 2:3-4) registró que cuatro hombres se propusieron llevar ante Jesús a su amigo convaleciente, pero, al ver que la multitud se los impedía, no se dieron por vencidos y se las ingeniaron para ingresar por el techo de la casa donde estaba el Maestro. No cabe duda que la fe de este cuarteto en el poder sanador de Jesús fue una gran motivación, pero el amor por su amigo fue el factor que determinó la acción. Los amigos del paralítico lo habían visto sufrir por mucho tiempo y habían hecho todo lo que estaba a su alcance para apaciguar su pena y dolor.

En esta Navidad te invito a reflexionar: ¿Puedes nombrar a cuatro o cinco amigos por los que serías capaz de darte por completo? ¿Qué te motiva a mantener esta relación de amistad? ¿Por qué has decidido ser su amigo? Piensa en los doce discípulos de Jesús. Eran personas imperfectas, sin embargo, Jesús los invitó a ser sus amigos (Lucas 6:12). Jesús no se enfocó en la impetuosidad o la cobardía de Pedro cuando lo invitó a seguirlo. No se dio por vencido con Tomás, el incrédulo. No le negó su amistad a Judas Iscariote, aun sabiendo que le robaría y lo traicionaría y lo entregaría a sus enemigos con un vil beso, por treinta monedas de plata. No tuvo privilegios con Juan, aunque fue el que más afecto le demostró. Para Jesús, cada apóstol era importante y los aceptó tal como eran, con sus faltas y virtudes, con sus noblezas y bajezas, con toda su humanidad. Este es el mejor modelo de cómo ser un amigo óptimo, un amigo de verdad. Nosotros deberíamos seguir con los demás el ejemplo de verdadera amistad que demostró Jesús. La Palabra de Dios nos invita a amarnos unos a otros, a llevar las cargas de nuestros amigos y a actuar en reciprocidad.

Dios trazó el plan de salvación motivado por el amor, a pesar de que el costo era demasiado alto: Jesús, el mejor amigo de la humanidad, se encarnaría, nacería de la virgen María como un bebé indefenso y demostraría cómo debemos tratarnos entre nosotros. Finalmente, Jesús pondría su Vida por nuestra vida, su sangre por la nuestra. La Navidad simboliza este precioso regalo de Dios en Jesús. Un regalo de amor y de amistad justo en esta época cuando el mundo se ha confundido con las luces de las ofertas comerciales y ha distorsionado el valor de la venida y del sacrificio de Jesús. Sin embargo, vuelve a aparecer triunfante y refulgente el autor y consumador de la fe, el Dador de la vida, el gran Amigo del pecador, Cristo Jesús, con sus brazos extendidos, diciendo: “Vengan a mí todos los que están cansados, y yo les daré descanso”.

Que puedas disfrutar de unas fiestas de amor, paz y esperanza.

Por | 2017-03-08T10:21:31+00:00 22 diciembre, 2016|Categorías: Autoestima|Etiquetas: , , |0 Comentarios

Acerca del autor:

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de la Frontera. Chile.

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