El Instagram de San Juan

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apoc. 21:4).

Recuerdo cuando muchos años atrás era casi una regla enviar una postal firmada del lugar donde habías ido de vacaciones. Pero, los años pasaron para todos; incluso, para las postales.

Hoy, la visita a un sitio turístico amerita una foto posteada en Instagram. Con ese digno acto, todos los familiares y los amigos estarán felices porque han recibido su “postal”. Creada por Kevin Systrom y Mike Krieger (y lanzada en octubre de 2010), Instagram –que es una aplicación y una red social para compartir fotos y vídeos– prontamente ganó popularidad.

Sin embargo, hoy te invito a abrir el Instagram de San Juan. Metafóricamente, escribimos su nombre e ingresamos la contraseña. Al revisar su perfil, vemos muchas cosas llamativas. Pero una nos atrae placenteramente. Desde la lejana y rocosa isla de Patmos, Juan vio algo tan sublime: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apoc. 21:4).

Impresionante declaración. “Clic”. Es para sacarle una foto. La visión es de un fulgor extremo: ve la Santa Ciudad; ve Cielos y Tierra nuevos.

Sin embargo, lloramos. Nos entristecemos. Sufrimos. Nos amargamos. Deslizo mi tesis del porqué: tenemos una mirada muy terrenal.

Nueva Jerusalen

El problema es que nos encanta vivir en un mundo imaginario y ficticio, donde encontramos un frágil e inútil refugio para nuestros agudos problemas. Pero, estos siguen allí. No se evaporaron con el triunfo de nuestro equipo favorito, ni desaparecen con las abundantes compras en el centro comercial. Tal vez necesitemos alzar la vista más allá de nuestra lóbrega situación y mirar el Instagram de San Juan.

¿Estamos listos? Miremos hacia arriba. Derramemos el alma en oración y abramos la Biblia. Hagamos el “clic”.

Por | 2017-03-08T10:21:33+00:00 2 Diciembre, 2016|Categorías: Del director|Año: 2015 |Trimestre: 2do Trimestre |Etiquetas: , , |0 Comentarios

Acerca del autor:

Periodista. Director editorial de la edición impresa de Conexión 2.0. Trabaja en Editorial ACES

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