“Esa sensación de correr con miles de personas, la mayoría con el mismo objetivo de llegar a la meta, realmente es sensacional. Esa experiencia me enseñó que, entrenando y preparándote, puedes lograr el objetivo”.

La primera vez que corrí fueron doce minutos en la cinta de un gimnasio. Sentía que no podía más. Siempre me gustaron los deportes y, gracias a Dios, pude aprender varios, como tenis, vóley, rugby, paddle, ping pong y surf.

Siempre corrí, como complemento de alguno de estos deportes; pero nunca me gustó demasiado. Hasta que me di cuenta de que correr tiene muchos beneficios. Después de correr varios años, me propuse correr un medio maratón de 21 kilómetros. Esa experiencia me enseñó que, entrenando y preparándote, puedes lograr el objetivo.

Pasó el tiempo, y alguien sembró en mi cabeza la idea de participar en una carrera de trail running, o carrera de aventura, llamada “El cruce”. Eran más de 100 kilómetros en tres días.

Para el momento en que me propuse este objetivo, ya tenía algo de experiencia. Recurrí a los consejos de alguien más experimentado, me acerqué a uno de estos grupos que entrenan, y di con dos excelentes personas. Un amigo nutricionista de Córdoba me guio con un plan de alimentación.

El entrenamiento fue progresivo, y los últimos dos meses me encontré corriendo más de 200 kilómetros por mes. Durante estos meses previos, hay que probar el equipo con el que vamos a correr.

Finalmente, llegó el día de la carrera. Mi objetivo no era ganar, sino disfrutar, sacar fotos, admirar la creación de Dios, conocer gente y, si había oportunidad, contarles de mi fe. Y así fue. Fueron quince horas corriendo entre las tres etapas, y son muchas las cosas las que extraes a nivel personal y espiritual.

Y aquí viene la reflexión más importante para mí: la preparación. En ningún momento me sentí agotado, ni con ganas de abandonar. Todo esto fue gracias al entrenamiento. No me sentí débil ni sin fuerzas; esto se debe a la buena alimentación. Los elementos que usé no me molestaron, ni las zapatillas me sacaron ampollas; fue gracias a que investigué y me asesoré con gente de experiencia. No me sentí incómodo en los campamentos donde terminábamos cada etapa para descansar; gracias a los años que llevo trabajando en el Club de Conquistadores.

Todo eso me hizo pensar: ¿Cómo están mis preparativos para la segunda venida de Cristo? ¿voy a estar así de preparado?

Condensado del artículo escrito por Jonatan Becker para Conexión 2.0.

Por | 2017-03-08T10:21:54+00:00 29 junio, 2016|Categorías: Testimonios|Año: 2016 |Trimestre: 3er Trimestre |Etiquetas: , , , |0 Comentarios

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Esta es tu revista. Editada por Editorial ACES para la Red hispana de Educación Adventista de Sudamérica.

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