En artículos anteriores fuimos planteando diversos aspectos que hacen a la realización de un corto, medio o largometraje. Un factor clave dentro de todo este universo es la figura del director. Este es el cerebro unificador de la película. Es quien está desde el principio de la producción mediando entre todas las partes, logrando conjugar todas las áreas pertinentes en una narrativa sólida.

¿Dirigir o liderar?

Muchas veces pensamos en la figura del director como la de aquel que simplemente dice “acción” o “corte”. Otras veces se ve la imagen del director como la de un ser autoritario o hasta tirano que siempre da órdenes. La realidad marca que cada director tiene su propio estilo, pero en sí es una persona que por sobre todo es un líder, y uno que tiene que lograr un consenso muy específico. Tiene una estrecha relación con el productor, el guionista, el director de fotografía, el director de arte, el sonidista y el continuista; este último se encarga de que todas las secuencias y los planos del filme mantengan total continuidad en todos sus aspectos.

Características de un director:

  • Saber comunicar sus ideas de forma precisa.

  • Contar con la capacidad de escuchar a su equipo.

  • Comprender el aporte del equipo.

Un ejemplo de esta forma de liderazgo se ve en el rodaje cuando un camarógrafo recomienda a un director un plano especifico teniendo en cuenta la toma anterior, eje de miradas, eje de acción, apertura de plano, etc.

Edgardo González Amer, un reconocido cineasta y escritor argentino, decía en una de sus charlas: “Las excusas no se filman”. Un director tiene que tomar un guion y desarrollarlo hasta el punto en que este se convierta en una realidad filmable. Siempre hay que comprender que este guion tiene que tener una historia de fondo, la cual genera un entorno para desarrollar el relato. Siempre hay que contener la actuación; siempre hay que dirigir a los actores de forma tal que tanto el tono como el ritmo de la actuación sean los correctos.

La improvisación, en el cine, falla. Esta es una de las grandes reglas. Mucha gente piensa que improvisar es otra forma de hacer arte dentro de la misma película, o hasta incluso he llegado a escuchar que la improvisación es una de las grandes características del cine independiente. Esta última premisa recae en una creencia errada de lo que realmente representa el cine independiente, pero eso quedará para más adelante. El director muchas veces se ve en la necesidad de hacer lo que se conoce como “Acting coach”, donde intentará “moldear” al personaje junto con el actor a fin de adaptarlo de la mejor forma al filme. Esto conlleva generar un vínculo no solo entre actor y personaje, sino también con el director, a fin de generar la mejor caracterización posible.

La dirección cinematográfica es una tarea hermosa, en la que hay que estar muy compenetrado con la historia, su contexto, el equipo de producción en su totalidad y con quienes interpretan los diferentes roles actorales. El director es un líder desde el primer momento en que se sienta a leer la historia por primera vez y comienza a maquinar sus primeros planos o quiénes podrían ser las caras del proyecto.

Por | 2017-12-04T13:56:41+00:00 30 noviembre, 2017|Categorías: Cine|Etiquetas: , , |0 Comentarios

Acerca del autor:

Diseñador multimedial egresado de la Universidad de Palermo, Argentina. Amante del buen cine y de las grandes narrativas.

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