No siempre alguien es responsable de que las cosas no funcionen. A veces son los dos los inocentes de que la relación no funcione.

El diccionario define a la incompatibilidad como la “repugnancia de dos o más personas entre sí”. Repugnancia es una palabra fuerte para definir una relación interpersonal. Lamentablemente, existen personas que se repugnan, aunque queda mejor decir que sus caracteres son “incompatibles”. Para que esto no suceda en tu relación, debe existir un mínimo de aspectos en los que la pareja debe estar de acuerdo. Los resumimos a continuación:

  • Diálogo funcional. La conversación debería ser fluida, alegre y armoniosa la gran mayoría del tiempo juntos. El peligro es caer en el diálogo crónico, administrativo, y perder esa sensación de prestar atención a lo que el otro expresa.

  • Manejo financiero. Deben estar de acuerdo en cómo van a manejar el dinero y quién de los dos hará las veces de administrador de los bienes económicos de la pareja.

  • Visión saludable de la sexualidad. Ella no consentirá en ser tratada como un objeto, y él aceptará que ella tiene la dignidad de una hija de Dios. Es un punto fundamental. A partir de este acuerdo, tendrán una vida sexual saludable.

  • Respeto a la familia de origen. La Biblia dice: “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxo 20:12). Si tus padres cristianos no están de acuerdo
    con tu relación, lo ideal es que esa relación no continúe.

  • Perspectivas similares sobre paternidad. Esto pasa por definir el número de hijos que desean tener, si desean tenerlos pronto o no tenerlos, etc.

  • Roles en el hogar. Aquí hay que abrir bien los ojos; deben estar de acuerdo sobre quién hará qué en el futuro hogar: cocinar, lavar, planchar, limpiar, hacer las compras, etc.

  • Maneras de enfrentar los momentos difíciles. Nadie sabe cómo reaccionará frente a situaciones límite, por eso es primordial desarrollar, como pareja, una serie de recursos para enfrentar las crisis, que pueden ser desde dinero en el banco hasta la presencia de amigos que puedan ayudar.

  • Vida espiritual de calidad. No basta que ambos compartan la misma fe; deben ser activos en su vida espiritual familiar. No deben ser religiosos de nombre, sino practicar la verdadera religión en la relación.

Matrimonio feliz

Elena de White escribió: “Si los que piensan contraer matrimonio no quieren hacer después reflexiones tristes y desdichadas, deben dedicar ahora a su casamiento muy serias meditaciones. Si se lo da imprudentemente, este paso es uno de los medios más eficaces para destruir la utilidad de hombres y mujeres jóvenes. La vida llega a serles entonces una carga, una maldición. Nadie puede destruir tan completamente la felicidad y utilidad de una mujer, y hacer de su vida una carga dolorosa, como su propio esposo; y nadie puede hacer la centésima parte de lo que la propia esposa puede hacer para enfriar las esperanzas y las aspiraciones de un hombre, paralizar sus energías, y destruir su influencia y sus perspectivas”. Y destaco la última frase de la cita:

“De la hora de su casamiento data para muchos hombres y mujeres el éxito o el fracaso en esta vida, así como sus esperanzas para la venidera” (El hogar cristiano).

Por | 2017-03-08T10:21:29+00:00 3 enero, 2017|Categorías: Noviazgo|Año: 2017 |Trimestre: 1er Trimestre |0 Comentarios

Acerca del autor:

Pastor - Maestría en Salud Pública. Iglesia Adventista del Séptimo Día. Lima, Perú.

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