Una de las cosas más lindas de viajar es enfrentar la oportunidad de sorprenderte con más frecuencia de lo habitual. Creo que una virtud que tienen los niños y que vamos perdiendo a medida que crecemos es esa: la capacidad de asombrarnos.

Con un querido amigo, Elián, con quien compartíamos nuestro servicio misionero en Stanborough School, decidimos irnos un fin de semana a Bélgica. Bruselas es una ciudad con gran diversidad cultural e ideal para los amantes del chocolate. También es considerada más que la capital de Bélgica: es reconocida como la capital de Europa, dado que la sede de la Unión Europea (UE) se encuentra allí. Y, justamente, uno de los lugares interesantes que quiero recomendarte a continuación, es la Comisión Europea, sede de la UE. ¿Qué podrías visitar en esa ciudad? Mira algunas opciones…

Lugares para visitar

Comisión Europea

Como ya mencionamos, es la sede de la Unión Europea. En el barrio se encuentra un museo llamado Parlamentarium, alusivo a la UE, de entrada gratuita y varios edificios de la UE.

Parque del Cincuentenario

Un parque espectacular, con interesantes museos a su alrededor y un arco del triunfo bellísimo. Un lugar que combina espacios verdes, monumentos tradicionales y moderna arquitectura.

Atomium

Se construyó en 1958 con motivo de la Exposición Universal que se realizó allí ese año. Originalmente, estaría allí 6 meses, pero se volvió en símbolo de la ciudad. Representa los 9 átomos del cristal de hierro.

Grand Place

Patrimonio de la Humanidad desde 1988 por la UNESCO. Tiene una arquitectura increíble y algunos sitios populares de la ciudad.

Palacio Real Bruselas

Ubicado al sur del Parque de Bruselas. Una maravilla arquitectónica, combinada con hermosos jardines.

Centro Belga del Cómic

Si te gustan los cómics, no puedes dejar de visitar este museo que recibe alrededor de 200 mil visitantes cada año.

Descubriendo lo insólito

Tal vez el símbolo más representativo de Bruselas sea, curiosamente, su Manneken Pis. Es una pequeña estatua que pasaría desapercibida si no fuera por la gran cantidad de turistas que la rodea. Se encuentra en una esquina y consiste en un pequeño niño… orinando. Si bien hay muchas leyendas respecto del pequeño (la más popular afirma que un niño apagó una mecha que estaba a punto de generar un gran incendio en el Gran Place orinando sobre ella), la realidad es que este pequeño simboliza la cultura irreverente y provocadora de la que se jactan los belgas.

Bruselas, lamentablemente, es sumamente reconocida por el consumo de cerveza. Es común que turistas y locales salgan a tomar cerveza hasta entrada la madrugada y luego, desinhibidos y sufriendo el efecto diurético de esta bebida, orinen en la vía pública. Al parecer, en el barrio de Sainte Catherine, este era un serio problema; afectaba, inclusive, la espectacular catedral que se encuentra allí y que da nombre a la zona. La solución que encontraron en esa catedral me resultó llamativa… Decidieron hacer, en una de las paredes laterales de la catedral, un urinario. ¿No me crees? Menos mal que tengo una foto para mostrarte. ¿La verdad? Yo tampoco lo podía creer.

Esta situación me dejó pensando en una discusión que existe desde hace mucho tiempo: ¿hasta dónde la iglesia debe ajustarse a las costumbres de la sociedad con el fin de integrar a quienes no conocen a Cristo? Esta iglesia pensó que la mejor manera de solucionar el problema de los ebrios que orinaban junto a la catedral era hacerles un urinario. Tal vez te parezca un caso extremo, pero muchas veces dejamos que las malas costumbres que el pecado impone como modas en el mundo se metan en la iglesia. Pensamos “si no puedes con ellos, úneteles”. Y adoptamos modas, costumbres, música, juegos que no tienen nada que ver con los principios revelados en la Palabra de Dios para la felicidad de sus hijos.

Las personas que no conocen a Cristo necesitan encontrar en nosotros apertura a través del amor, la aceptación y la contención. Pero también necesitan encontrarse con cristianos que les muestren una manera distinta de vivir. Si están dispuestos a ir a la iglesia es porque necesitan algo diferente. Si les ofrecemos algo parecido a lo que encuentran en el mundo, dejamos de cumplir nuestro propósito. “Si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada…” (Mateo 5:13).

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Por | 2017-04-24T11:48:54+00:00 10 marzo, 2017|Categorías: Viajes|Etiquetas: , , |0 Comentarios

Acerca del autor:

Soy cristiano y amo a Dios con todo mi corazón. Tengo el privilegio de estar casado con la mejor mujer del mundo y disfruto de mis dos hermosas hijas. Me apasiona trabajar con jóvenes, la comunicación, la docencia, viajar y los deportes.

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